
Aquel viernes a las seis de la tarde, el profesor -Carlos Muguiro, guionista, documentalista y enamorado del cine- entró en clase y dijo: “hoy sólo quiero que veáis esta película, y que os emocionéis. Y, tal vez, que salgáis de clase tarareando una cancion”. Lo consiguió.
Los Paraguas de Cherburgo (Jacques Demy, 1964), es una película terriblemente conmovedora. La historia, universal -la espera de los enamorados que se ven forzosamente separados por la guerra- y no poco conocida. Pero la ejecución es de otro planeta: los actores (es prácticamente el debut de Catherine Deneuve), la música (¡qué música!), la dirección artística, con ese colorido y… el guión. No sé cómo abordarlo, porque nunca nadie había hecho nada igual. Se trata de una película cantada, o recitada (no es fácil determinarlo) en su totalidad. ¡Y funciona! Aunque nadie se explique cómo…
Aquí dejo un botón de muestra. Los créditos de inicio -coreografiados, orquestados, coloridos- de la película:
Además, la película esconde todo un estudio sobre las corrientes que por aquellos años zarandeaban el cine (se aprecia bien en el cambio radical que se produce en el II Acto). Pero habría que hablar largo y tendido sobre todo eso, y -en mi opinión- basta con verla y disfrutarla.



en la industria de Hollywood es inútil tratar de predecir matemáticamente los éxitos, que los guiones más increíbles pueden terminar en un rotundo fracaso, etc. También se recomienda la lectura de su obra “Aventuras de un guionista en Hollywood” (que no he leído, pero leeré).

