Posted by: José Manuel López
Steven Spielberg se ha hecho un hueco entre los genios del séptimo arte; sin embargo, incluso –y sobre todo– a los genios les da por hacer experimentos. Y uno de ellos fue Taken (en España, Abducidos), serie de televisión sobre alienígenas en la que el rey Midas del Hollywood actual ejercía de Productor ejecutivo.
Un producto al que ciertamente le faltaba “chicha narrativa”, aunque su creador y guionista Leslie Bohem (que ganó un Emmy, su único premio destacable hasta el momento, gracias a la serie) se afanase en dejar por el camino no ya migas, sino grandes pedazos de pan. En cada capítulo, Dakota Fanning –otra niña prodigio– narraba en off sentencias existenciales, de esas que uno repasa a posteriori, cigarrillo mediante.
En una de ellas, nos explicaba algo que tan asumido, como olvidado:
A todos nos gusta pensar que tenemos cierto control sobre nuestras vidas, y muchas veces nos engañamos a nosotros mismos pensando que estamos al mando. Pero entonces pasa algo que nos recuerda que el mundo funciona con sus propias reglas, y no con las nuestras. Que sólo estamos de paso.
En una conversación con un colega de este mundillo –recalco el diminutivo– surgió la pregunta de las dos tes (típica; trampa): ¿dónde te gustaría trabajar? Tal cuestión, llevada al contexto de nuestra profesión, sería algo así como: ¿con quiénes te gustaría aportar tu visión del mundo, de la vida, a través de lo que opinas, sientes y sueñas? A qué diantres me gustaría dedicar mi vida. Inquietante.



