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El hechizo de Audrey

30 mayo, 2011

posted by: gcallejo


Roman Holiday, William Wyler (1953)

Qué decir, la verdad, porque cualquier adjetivo se queda corto y cualquier crítica pecará, sin duda, de temeraria. Pero no está de más recordar a nuestros lectores la conveniencia de volver una y otra vez sobre la filmografía de Audrey Hepburn. La incomparable Audrey. La hechicera de las hechiceras.

Otros en este blog se han referido anteriormente, y con mucha lucidez,  a una joya como Breakfast at Tiffany’s -bien para analizarla o bien para detenerse en un diálogo esencial-. Hoy, cercano ya el verano, toca aludir a Vacaciones en Roma (1953).

¿Por qué este filme conserva su calidad y su encanto pese al paso de los años? Desde luego, las causas son numerosas y no resulta fácil conocerlas ni recogerlas todas. Aunque se entreven varias. Por ellos dos, por supuesto: Audrey y Gregory Peck, tan caballero, apuesto y cercano. Y por el lugar: Roma, tan embriagadora. Y por la destreza del director: Wyler, tan magistral como siempre. Y por el guión (en inglés): el resultado de tres mentes prodigiosas, Ian McLellan Hunter, John Dighton y Dalton Trumbo. Y por el vestuario de Audrey: obra del diseñador Givenchy.

Fue la primera película verdaderamente memorable de Audrey -le valió el Oscar aquel año, quitándoselo de las manos (así, sin más) a Ava Gardner y Deborah Kerr-, y consolidó a Wyler en el género de la comedia, algo que muchos hasta entonces seguían poniendo en duda.

Doy por supuesto que nuestros lectores ya la han visto, así que, por favor, vuelvan a hacerlo cuando buenamente puedan para deleitarse con un cine eterno. Debajo incluyo una escena simpática y espontánea, que refleja el susto real que se llevó Audrey con la broma de Peck:

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