Archivos de la categoría ‘Al Pacino’

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Al Pacino, el comodín insuperable

30 abril, 2010

posted by:José Manuel López

 

 

 Discursos inolvidables

Sin intención de crear polémica, digamos que el porcentaje total de sus discursos se reparten en un 50% del guionista y el otro 50% de este genio de la interpretación. Hay quienes dicen que a día de hoy, encasillado en un papel -un tono de voz y una gestualidad-, Al Pacino carece de recursos interpretativos suficientes para ser considerado como uno de los mejores actores del séptimo arte. Pagaría por ver sus caras en una sóla de sus audiciones. Qué decir si aprendió de uno de los mejores.

Pacino también es conocido por su facilidad -profesional- para la improvisación en ciertos momentos de alto voltaje emocional. Además de muchos otros directores, lo afirma Sidney Lumet sobre el actor y su papel en Dog Day Afternoon.

Hace unos meses incluimos su sobrecogedor discurso como Teniente Coronel Frank Sladeen en la película «Scent of a woman»;  guión de  Bo Goldman. Hoy, añado algunos más para el general disfrute. 

Un domingo cualquiera (Any Given Sunday, 1999) Guión de John Logan y Oliver Stone 

Pactar con el diablo (The devil´s advocate, 1997) Guión de Andrew Neiderman, Jonathan Lemkin y Tony Gilroy.
  

Justicia para todos (And Justice for all, 1979) Guión de Valerie Curtin y Barry Levinson.

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El chico que conquistó Hollywood

17 enero, 2010

posted by: José Manuel López

The kid stays in the Picture (2002)

Existen tres verdades: la de uno, la de los demás y la verdad.

Con esta frase de Robert Evans da comienzo un notable documental sobre su ascenso y caída en la trayectoria profesional y personal de uno de los pesos pesados de la industria Hollywoodense desde el inicio de su industria en 1903 (año en el que llegaron a LA los primeros cineastas procedentes de Chicago). Al frente de Paramount Pictures entre 1966 y 1974, el afamado productor dio luz verde a títulos como El padrino de Francis Ford Coppola; La semilla del diablo, de Roman Polanski; o Love Story, de Arthur Hiller. Y gracias al éxito de todas ellas – salvó a Paramount de la ruina – se gano el apodo de “chico de oro” de Hollywood.

Sin embargo, incluso los más grandes duermen alguna vez bajo la sombra del glamour. Varios escándalos – imagínense la temática o, mejor, vean el documental – y enfrentamientos con directivos de la major y directores ascendentes propiciaron sus inicios en la producción independiente, desde donde apoyó títulos como Chinatown, Marathon Man, Cowboy de ciudad y Cotton Club (film sobre el que hablaré más adelante). Su olfato profesional era digno de admiración.

El chico que conquistó Hollywood es un (incompleto) documental que rememora pasajes de la vida de Evans – él mismo hace de narrador – a través de imágenes de archivo, clips de películas y fotografías organizadas en torno a un montaje colorido, eléctrico y atractivo. Se trata de un documental ameno, pero muy conseguido, guiado por quien ha visto mucho, demasiado, más allá de los títulos de crédito.

La narración cronológica plagada de anécdotas – como la fuerte amistad de Evans con Jack Nicholson, y lo que hizo este último para salvar la dignidad del productor ya en horas bajas – acerca al espectador al star system de forma intimista y coloquial. Al fin y al cabo, Catherine Deneuve, Ernest Hemingway (con el que también tuvo sus roces) Ava Gardner… también fueron y son seres humanos.

Muy recomendable para cualquier amante, entendido, profesional o simplemente seguidor del cinematógrafo.

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Discursos inolvidables: Always be closing!

29 diciembre, 2009

posted by: pol

Glengarry Glen Ross es una obra de teatro de David Mamet -premiada con el Pulitzer en la categoría de drama en 1992- que él mismo se encargó de adaptar al cine. Una obra magnífica concentrada en 90 minutos, dos o tres localizaciones y 4 ó 5 personajes (interpretados a las mil maravillas, por cierto). Una historia de dureza extrema, que pone ante el espectador todo lo más patético de la naturaleza humana. Basada totalmente en el diálogo -rápido, insistente, repetitivo y a veces agotador- y en unos personajes derrotados por la vida, acabados, grises y apáticos. Desesperanzada, desoladora.

Después de ver la siguiente escena, se me heló la sangre: ni una concesión, nu un leve gesto de piedad, de misericordia. Nada. La clásica disyuntiva entre el “ser” y el “tener” se queda temblando después del magnífico y desgarrador -cínico, cáustico- discurso de Alec Baldwin. Verdaderamente doloroso, tremendo. Esto es una escena bien hecha.

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Hombres de ver

4 octubre, 2009

posted by: José Manuel López

 

Esencia de mujer

Scent of a woman, 1992

 Discursos inolvidables

En el tango uno no se equivoca. No es como en la vida. Si uno se equivoca o se enreda, sigue bailando.

Alfredo James Pacino

Escribo aún con la piel de gallina, pues acabo de ver el fragmento de una de las mejores películas – en cuanto a interpretación se refiere – de uno de los más grandes de la industria: Al Pacino. Estoy pensando seriamente en grabar el audio (pena por la imagen) y escucharlo cada día con el café matutino.

Bo Goldman (Alguien voló sobre el nido del cuco, ¿Conoces a Joe Black?) es el guionista de este remake de la película italiana Perfume de mujer (Profumo di donna, 1974).

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