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Breakfast at Tiffany’s (Blake Edwards), 1961

10 septiembre, 2009

posted by: pol.

audrey-hepburn-breakfast-at-tiffanys14Charming, dirían los ingleses. Una película encantadora (qué le vamos a hacer, las palabras tienen sus limitaciones). Breakfast at Tiffany’s ha vivido durante décadas de su fama justa y merecida. De la mirada de su protagonista (Audrey Hepburn): la actriz más elegante de todos los tiempos. De la historia: un bello melodrama (¡no es peyorativo!), por mucho que se empeñen en decir que es una comedia romántica. En realidad, la única razón por la que no es una tragedia es por el emocionante happy end que la corona. Aunque habría que preguntarle al autor de la novela original: el mismísimo Truman Capote. El mito ha vivido de una música inolvidable -literalmente- y de algunas secuencias maravillosas. Y de la combinación de ambas.

Pretender remover la tierra de lo que ha dado en llamarse “el amor voluble” es siempre peligroso, porque en todo momento se asume el riesgo de la frivolidad, de lo superficial. De hecho, en torno a la cuestión del amor, en esta película se encuentra uno de los más certeros y hermosos discursos que puedo recordar (y que a la postre, constituye la escena climática de la película, la que resuelve la cuestión central y que plasma esa visión esperanzada y optimista de la vida, las personas y el amor).


PAUL: I love you. You belong to me.
HOLLY: no. People don’t belong to people.
PAUL: of course they do.
HOLLY: nobody’s going to put me in a cage.
PAUL: I want to love you.
HOLLY: it’s the same thing.DESAYUNO CON DIAMANTES
PAUL: no, it’s not! Holly! […] People do fall in love. People do belong to each other; because that’s the only chance anybody’s got for real happiness. You call yourself a free spirit, a wild thing. You’re terrified somebody’s going to stick you in a cage. Well, baby, you’re already in that cage. You built it yourself. […] it’s wherever you go. Because no matter where you run, you just end up running into yourself.

No hace falta hablar más de esta joya -nunca mejor dicho- del cine, pero no me resisto a dejar dos pequeños fragmentos de la película. El primero es ese comienzo que da el título a la película, no exento de un aire melancólico y bastante desgarrador:

Y a continuación, la escena en la que Hepburn entona -con ese charm- la oscarizada canción de Mercer y Mancini, “Moon river” (que dice eso de: We’re after the same rainbow’s end / waiting ’round the bend / my huckleberry friend…)

Y desgraciadamente, no he podido dar con el guión de la película, pero dejo aquí una transcripción fiel de los diálogos.

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