Aunque mucho se ha hablado ya de la fantástica Breakfast at Tiffany’s, no me resisto a inaugurar la serie de “Diálogos para el Recuerdo” con la conocida declaración de amor de Paul a Holly en un taxi neoyorquino. Una escena climática que no se me va de la cabeza…
Charming, dirían los ingleses. Una película encantadora (qué le vamos a hacer, las palabras tienen sus limitaciones). Breakfast at Tiffany’s ha vivido durante décadas de su fama justa y merecida. De la mirada de su protagonista (Audrey Hepburn): la actriz más elegante de todos los tiempos. De la historia: un bello melodrama (¡no es peyorativo!), por mucho que se empeñen en decir que es una comedia romántica. En realidad, la única razón por la que no es una tragedia es por el emocionante happy end que la corona. Aunque habría que preguntarle al autor de la novela original: el mismísimo Truman Capote. El mito ha vivido de una música inolvidable -literalmente- y de algunas secuencias maravillosas. Y de la combinación de ambas.
Pretender remover la tierra de lo que ha dado en llamarse “el amor voluble” es siempre peligroso, porque en todo momento se asume el riesgo de la frivolidad, de lo superficial. De hecho, en torno a la cuestión del amor, en esta película se encuentra uno de los más certeros y hermosos discursos que puedo recordar (y que a la postre, constituye la escena climática de la película, la que resuelve la cuestión central y que plasma esa visión esperanzada y optimista de la vida, las personas y el amor).
PAUL: I love you. You belong to me.
HOLLY: no. People don’t belong to people.
PAUL: of course they do.
HOLLY: nobody’s going to put me in a cage.
PAUL: I want to love you.
HOLLY: it’s the same thing.
PAUL: no, it’s not! Holly! […] People do fall in love. People do belong to each other; because that’s the only chance anybody’s got for real happiness. You call yourself a free spirit, a wild thing. You’re terrified somebody’s going to stick you in a cage. Well, baby, you’re already in that cage. You built it yourself. […] it’s wherever you go. Because no matter where you run, you just end up running into yourself.
No hace falta hablar más de esta joya -nunca mejor dicho- del cine, pero no me resisto a dejar dos pequeños fragmentos de la película. El primero es ese comienzo que da el título a la película, no exento de un aire melancólico y bastante desgarrador:
Y a continuación, la escena en la que Hepburn entona -con ese charm- la oscarizada canción de Mercer y Mancini, “Moon river” (que dice eso de: We’re after the same rainbow’s end / waiting ’round the bend / my huckleberry friend…)
Y desgraciadamente, no he podido dar con el guión de la película, pero dejo aquí una transcripción fiel de los diálogos.
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About “Scenas”
El cine es un arte maravilloso y cautivador. También lo es la literatura. 'Scenas de Guión' es para disfrutar con las artes narrativas, en general. Porque pueden enseñarnos mucho acerca de la vida. Y porque, practicándolas, también podemos enseñar mucho a los demás.
Aquí encontrarán cuestiones variadas acerca del guión cinematográfico; crítica de cine; escenas míticas, y otras reflexiones. Quizás, también, algo de literatura y artes visuales... que lo disfruten.
"Una película tiene tres elementos fundamentales: el guión, el guión y el guión".
Sir Alfred Hitchcock
"Imagínese a un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Esto es el suspense".
Sir Alfred Hitchcock
"¿Quién necesita a un guionista? Dadme un director competente y un par de actores inteligentes y en ocho semanas os mostraré a los tres tipos más nerviosos que hayáis visto".
Groucho Marx
"Escribir un guión no es esperar a que llegue la musa y te bese en la frente; es un trabajo muy duro. He hecho ambos trabajos, y sé que dirigir es un placer y escribir un guión es un rollo".
Billy Wilder
"Lo más importante es tener un buen guión. Los cineastas no son alquimistas. No se pueden convertir los excrementos de gallina en chocolate".
Billy Wilder