Archivos de la categoría ‘cine belico’

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Ruleta rusa

4 junio, 2010

posted by: José Manuel López

La ruleta rusa es un juego letal y clandestino del que no se conoce su procedencia. Y como acto visualmente impactante, el cine se ha nutrido de él en innumerables ocasiones. A mi memoria acude al instante la impresionante The Deer Hunter cuyo guión firma el desconocido Deric Washburn, adaptando la historia escrita por su director, Michael Cimino. La película me causo el que bautizo ahora como «efecto vacío»: esa sensación de que alguien/algo te tira del estómago hasta que te sientes así, vacío. Una historia cruda, seca y nunca mejor dicho, arrojada a quemarropa sobre el espectador. Y, sobre entre su conjunto, tengo grabada ESTA escena como una de las más impactantes y tensas que he podido ver en una ficción audiovisual. 

Esta brutal práctica -que se cree fundada entre las tropas del ejército ruso- también es el punto de partida o acción de muchos cortometrajes. La mayor parte de ellos sitúan la acción principal en el propio desarrollo del juego, por el que deducimos la caracterización de los personajes, el motivo de su apuesta y el desarrollo de la historia. Una situación perfecta para jugar con los sentimentos de la audiencia y estirar la atmósfera claustrofóbica de tensión hasta poco antes de que explote por sí sola. Sin embargo, algunas excepciones se atreven a dar un paso más utilizando -como es en el corto del que hablo- la ruleta rusa como metáfora o vía de expresión de un tema.

Y a uno le entran ganas de sentarse a escribir y darle otra vuelta de tuerca.

Sin duda, sea una u otra la forma de llevar a la pantalla la ruleta rusa, todas señalan hacia una misma dirección: el límite de la crueldad humana.

Ruleta (Roberto Santiago)

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War is a drug…

17 abril, 2010

posted by: pcastrillo


“The rush of battle is a potent and often lethal addiction, for war is a drug”.

Así comienza, en blanco sobre negro, la película del año: The Hurt Locker (ya hemos vuelto a hacer de las nuestras en España con el dichoso título traducido). Cualquiera puede darse cuenta de que se trata de una cinta realizada con un mimo y delicadeza poco comunes. En ella se aprecia con mucha claridad ese famoso lugar común de que “una película se escribe tres veces: en el guión, en el rodaje y en el montaje”. Para el espectador ávido de descubrir los secretos de la gran triunfadora de los Oscar, las dos últimas escrituras -o reescrituras- quedarán con mayor o menor claridad a la vista: la cámara al hombro, la agitación de los planos, los ángulos aberrantes, las cámaras lentas, etc. Y el montaje de contrapuntos, de ritmo a veces frenético (videoclipero); de planos detalle -aparentemente insignificantes- que cargan las tintas sobre la tensión y la angustia del público. Pero, ¿y el guión? Recordemos que Mark Boal también se llevó su estatuilla… A primera vista, se trata de una historia de escasa complejidad, sin grandes giros ni inmensas transformaciones de los personajes (salvo tal vez el caso del sufrido Sanborn). Pero, en cambio, hay que reconocerle una originalidad muy eficaz en el personaje protagonista y su magnetismo hacia lo explosivo, su adicción al riesgo extremo… y algunas interesantes reflexiones sobre la guerra y sus consecuencias en vencedores y vencidos. Unas consecuencias de las que no siempre se nos ha hablado: y si no, piensen en la brillante escena en la que Will tiene que escoger unos cereales. Sensacional.

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