posted by: gcallejo

Unforgiven (1992)
El cine de acción es muy parecido y a la vez muy distinto. Similar porque a fin de cuentas busca entretener a base de escenas violentas o llenas de fuerza visual. Y diverso porque las formas en que se propone alcanzar tal entretenimiento son sumamente heterogéneas.
Comenzaré la enumeración atendiendo a un caso inconfundible y, en mi opinión, brillante. En Sin perdón (Unforgiven, 1992), el brutal desenlace -casi la secuencia final- despierta en el espectador un cúmulo de emociones difícil de describir. Poco antes de que empiece el duelo, sabemos que se acerca la última palabra de Bill Munny (apoteósico y sensacional Clint Eastwood), comprendemos su afán de venganza y conocemos la aclamada y temida fama de pistolero que le precede. Pero también tenemos antecedentes de su principal rival, el honesto sheriff Dagget (impresionante Gene Hackman, por algo se llevó el Oscar), a quien además acompañan unos cuantos secuaces.
Apenas treinta segundos: eso dura el tensísimo y antológico combate. Y es que, junto a un montaje perfecto y unas interpretaciones sublimes, Eastwood prepara al público muy poquito a poco, con insinuaciones y diálogos llenos de igual o mayor intensidad a la que habrá en los siguientes fotogramas.
Ah, guión de David Webb, que también urdió el de Blade Runner (1982).


El Ford Gran Torino es como el símbolo de toda su vida: su historia de self made man, su sufirmiento en la guerra, su patriotismo, sus años de duro trabajo en la cadena de montaje de la Ford (es divertida la discusión en torno a los coches japoneses que compran sus hijos), etc. El propio personaje, como su coche, es un hombre vintage.

