posted by: José Manuel López

Hoy hablaba sobre películas para ver con una botella de vino, películas de culto francesas, iraníes u orientales. De las que se beben con una cerveza, como las bélicas o Terminator. Y de las que se beben con un buen cubata, escuchando al señor rosa quejarse de su color antes del atraco a un banco. De cómo devoraba paquetes de tabaco viendo películas de Terror. Me las veía todas. Ahora, no sé que puedo hacer para contrarrestar el subidón de adrenalina.
Hoy hablaba de lo difícil que es llevar un blog, de lo importante que resulta escribir lo que uno a su vez quiere leer. Hoy hablaba de un cambio radical. Hoy hablaba de puntos de vista, de opiniones camufladas entre las páginas de un guión. Hoy hablaba de propaganda fílmica, de intereses políticos entre bastidores. Hoy hablaba de dar un toque más personal a este blog. De escribir un cortometraje, uno bueno, uno del que estar orgulloso. Hoy he hablado de las motos en Sons of Anarchy. De lo que me gusta esa serie… de lo que me gustaría ser Jax.
De lo difícil que es que te tomen en serio cuando hay tanto prejuicio ya incluso en los “títulos de crédito”.
Hoy hablaba, de nuevo, sobre las medallas del CEC. Sobre el papelón de Bale en The Fighter y esa frase que dice: “todo guión es más fácil de escribir si lo va a interpretar Christian Bale“. Y sobre la breve crítica que escribí sobre la película:
“La historia se centra en la relación familiar de Micky Ward (Mark Wahlberg) especialmente con su hermano, Dicky Eklund (Bale, que se come al resto de actores en pantalla). Este último es un boxeador retirado por las drogas y recordado constantemente (sobre todo por el mismo) por un combate épico en el que consiguió tumbar a otro célebre boxeador llamado Arturo Gotti.
La historia se presenta en su inicio se intuye más dura de lo que realmente termina siendo, ya que va suaviza su crudeza a la hora de exponer los hechos al mismo tiempo que se intensifica la trama principal – la relación de los dos hermanos – y las secundarias o interiores por parte de todos los personajes: la salvación y catarsis de Dicky, la autorrealización y superación personal de Micky, la reconstrucción familiar a través de un objetivo común más allá de sus propios intereses personales.
The Fighter es una película conseguida, aunque quizá no del todo brillante, cuya potencia y dinamismo se sustentan en un sobresaliente Christian Bale (metido con pinzas por la Academia en la categoría de los secundarios, supongo, para poder entregar un merecido Oscar a Colin Firth) y una narración sencilla, lineal y atractiva culminada con un clímax esperanzador. Recomendable.“
Hoy hablaba de los fallos que tiene esta crítica.
Hoy he hablado de marketing de cine, de que quizá haya más futuro ahí que entre libretos y manuales de estilo. También de escribir un libro, o novela, o lo que finalmente resulte ser. Por ver entre mis manos algo creado por mí. Sólo por mí.
Hoy hablaba del mal que me hizo echarme amigos asturianos. Hoy he hablado mal, equivocando tiempos verbales inconscientemente, como de costumbre.