Kenneth Branagh es famoso, con razón, por sus magníficas adaptaciones al cine de algunas obras de William Shakespeare. Probablemente recordaréis algunos títulos, verdaderamente buenos, como “Mucho ruido y pocas nueces” o “Hamlet”. Aunque, en mi opinión, “Enrique V” es el mejor, con diferencia.
Además, Branagh es uno de los mejores actores que se hayan visto en la pantalla. Hay un emocionante e inolvidable discurso en “Enrique V” que pone de relieve sus grandísimas dotes interpretativas. Se trata de la arenga de la batalla de Agincourt, en el día de San Crispín. Os dejo la secuencia, y el texto en dos idiomas (Eh, merece la pena verlo… y leerlo).
A veces se ha criticado a Kenneth Branagh que su cine es “teatral”. Y no es infundado. Fiel a la tradición escénica de la que proviene, en muchas ocasiones se muestra partidario de plantar la cámara y dejar que los actores se muevan sobre el escenario. Con respecto a los diálogos, ni se molesta -matices aparte- en adaptarlos. Incluso hay un narrador que se dirige directamente a la cámara. Las expresiones tienden a ser historiadas y pomposas. Todo suena a un inglés entre rancio y clásico… como de Shakespeare, vaya.
Pero Branagh ha demostrado que su cine no es un teatrillo. Y para refrendarlo, valga el ejemplo de la última secuencia de “Enrique V”, en la que el Rey -agotado por la lucha, pero animado por la victoria- inicia la recogida de los cadáveres del campo de batalla, mientras sus hombres dan gracias a Dios, entonando el himno “Non Nobis”. Se trata de un larguísimo plano-secuencia (unos 4 minutos sin corte de plano) de una belleza única. Es de esos momentos “mágicos” del cine, que dejan la carne de gallina y los ojos vidriosos por la emoción.
Por cierto, es otra película que hay que ver.
Archivos de la categoría ‘Kenneth Branagh’



