Archivos de la categoría ‘Romántico’

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Aprender del cine corriente

13 junio, 2011

posted by: pcastrillo

Que nadie se rasgue las vestiduras. De vez en cuando viene muy bien un poco de cine de digestión ligera (aviso de que tengo en camino un jugoso artículo en apología del “cine de palomitas”). Y muy pocos o ninguno se dan cuenta de lo aleccionador que resulta estudiar a fondo esas películas “de baratillo”. Porque la mayoría (de las películas) lo son, y además la mayoría se producen, y la mayoría ganan dinero: o sea, que gustan. Y además están –en su mayoría, otra vez– llamativamente cortadas por el mismo patrón. Un ejemplo: Knight and Day (Mangold, 2010). Aquí dejo colgado el guión original (que sufrió importantes cambios en reescritura) y, a modo de ejercicio, un análisis de la estructura de la historia. Todo ello en inglés. Y por supuesto, con spoilers.

Script: Knight and Day (AKA Wichita). PDF File.

[For educational purposes only]

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Chico conoce chica…

28 marzo, 2011

posted by: pcastrillo

Aunque las estructuras nunca deben convertirse en fórmulas rígidas, son interesantes puntos de apoyo para el escritor. El último ejemplo me lo dio el profesor Duncan, hablando sobre la estructura del romance. Y me tomé la molestia de hacer un ejercicio práctico con la película Notting Hill (Michell, 1999). Guión ejemplar de Richard Curtis, grandísimas interpretaciones, maravillosa música.

Echemos un vistazo a la estructura modélica de una historia de amor convencional, en diez pasos:

  1. Chico conoce chica.
  2. Problema: entre ambos, o para uno de ellos.
  3. Chico se enamora.
  4. Chico pierde a la chica. Culpa de él.
  5. Chico recupera a la chica.
  6. Chico pierde a la chica. Decisión de ella. Parece definitivo.
  7. Chico recupera a la chica.
  8. Chico pierde a la chica, por una fuerza externa y aparentemente insuperable.
  9. Chico recupera a la chica…
  10. Y chico aprende una lección, elimina la fuerza externa insuperable, y vivieron felices y comieron perdices.

No todos los pasos han de ser seguidos en éste orden, pero habitualmente todos ellos están en la historia de un modo u otro. Chico y chica son intercambiables: puede ser ella la que nos guía en la historia, aunque es menos habitual. Y como siempre, puede haber excepciones. Ahora veamos cómo la cosa aplica en la mencionada Notting Hill.

  1. Anna Scott, diva hollywoodiense, entra en la cochambrosa librería de William Thacker.
  2. Siguiendo un impulso inexplicable, Anna besa a William después de que éste derrame zumo de naranja sobre ella. Anna necesita explicarse.
  3. Anna pide a William que vaya a verla. Se disculpa ante él… ocasionando que Will quede perdidamente enamorado.
  4. Tras una maravillosa velada, resulta que Anna tiene novio. Will se retira (clásico amor imposible, como Romeo y Julieta).
  5. Anna se presenta de nuevo en casa de Will, ocultándose de la prensa. Segunda oportunidad.
  6. Pero la prensa aparece en casa de Will, por un pequeño desliz de su compañero de piso… Anna piensa que Will la ha engañado y dice adiós.
  7. Will se entera de que Anna está en un rodaje en Londres. Decide ir a verla.
  8. Accidentalmente, Will escucha una conversación en la que Anna le ningunea delante de sus colegas de estrellato. Will dice adiós.
  9. Anna se presenta en la librería. Se presenta la tercera oportunidad, pero Will ha aprendido y dice “no”.
  10. Will, dubitativo, pide consejo a su familia. Se da cuenta de que ha sido un orgulloso y trata de enmendarlo: se declara en una rueda de prensa (magnífica escena) y ella dice “sí”.

En consecuencia, nos pasamos toda la película entre las sonrisas y las lágrimas, siempre deseosos de conocer cuál será el siguiente paso, tanto o más que en una película de auténtico suspense. Para terminar, la frase de la película (en Inglés, que para eso se hizo en ese idioma), que contiene el clímax, el tema, y el todo de la historia:

After all… I’m just a girl, standing in front of a boy, asking him to love her.

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Mundos SGI

19 diciembre, 2009

posted by: José Manuel López

Cortometraje: The world builder

Puntuación: ♦♦♦◊◊

Dieciséis horas de filmación y dos años de post producción fue el tiempo necesario para dar a luz este cortometraje con tintes románticos, e inspirado en la historia de uno de los episodios de Twilight Zone. Su creador es Bruce Branit, propietario de Branit VFX y con cuatro nominaciones al Emmy Award en su currículo por su trabajo en Star Trek. Con todo, ha participado en una cantidad admirable de películas taquilleras y series de éxito, como Titanic y Lost.

El nombre de este mago de los efectos digitales empezó a escucharse tras su co-autoría (junto con Jeremy Hunt) en el cortometraje 405. Esta pieza tuvo un gran impacto mediático por ser uno de los primeros en ser masivamente distribuido en Internet (hablamos del año 2000) y ejemplo pionero en la Digital Revolution del séptimo arte.

Tanto Branit como Hunt dieron sus primeros pasos en el autodidactismo – por aquellos años no existían aún escuelas especializadas – y necesitaron poco más de 300 dólares, una cámara digital y sus propios ordenadores personales. El resultado, al igual que actualmente el cortometraje de Fede Álvarez, no tenía nada que envidiar a los efectos de las películas hollywoodenses contemporáneas.

405

The world builder ha sido galardonada con diferentes premios en varios festivales como KC Filmmakers Jubilee, el Indianapolis International Film Festival y el Indy Shorts Fest. Para los más interesados, tiene – aunque qué no lo tiene ya – un club de fans en Facebook.

La revista 3D World, editada por Future Publishing Limited que, a su vez, es una compañía de Future Network plc – grupo que produce más de 100 revistas, 60 sitios web y multitud de eventos en vivo por casi todo el globo – lo incluyó en una lista de los 10 SGI shorts (cortos realizados con imágenes fotorealistas, en 3D, animaciones, efectos especiales etc. generadas por ordenador) que no te puedes perder. Disfrútenlos.

The world builder

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Breakfast at Tiffany’s (Blake Edwards), 1961

10 septiembre, 2009

posted by: pol.

audrey-hepburn-breakfast-at-tiffanys14Charming, dirían los ingleses. Una película encantadora (qué le vamos a hacer, las palabras tienen sus limitaciones). Breakfast at Tiffany’s ha vivido durante décadas de su fama justa y merecida. De la mirada de su protagonista (Audrey Hepburn): la actriz más elegante de todos los tiempos. De la historia: un bello melodrama (¡no es peyorativo!), por mucho que se empeñen en decir que es una comedia romántica. En realidad, la única razón por la que no es una tragedia es por el emocionante happy end que la corona. Aunque habría que preguntarle al autor de la novela original: el mismísimo Truman Capote. El mito ha vivido de una música inolvidable -literalmente- y de algunas secuencias maravillosas. Y de la combinación de ambas.

Pretender remover la tierra de lo que ha dado en llamarse “el amor voluble” es siempre peligroso, porque en todo momento se asume el riesgo de la frivolidad, de lo superficial. De hecho, en torno a la cuestión del amor, en esta película se encuentra uno de los más certeros y hermosos discursos que puedo recordar (y que a la postre, constituye la escena climática de la película, la que resuelve la cuestión central y que plasma esa visión esperanzada y optimista de la vida, las personas y el amor).


PAUL: I love you. You belong to me.
HOLLY: no. People don’t belong to people.
PAUL: of course they do.
HOLLY: nobody’s going to put me in a cage.
PAUL: I want to love you.
HOLLY: it’s the same thing.DESAYUNO CON DIAMANTES
PAUL: no, it’s not! Holly! […] People do fall in love. People do belong to each other; because that’s the only chance anybody’s got for real happiness. You call yourself a free spirit, a wild thing. You’re terrified somebody’s going to stick you in a cage. Well, baby, you’re already in that cage. You built it yourself. […] it’s wherever you go. Because no matter where you run, you just end up running into yourself.

No hace falta hablar más de esta joya -nunca mejor dicho- del cine, pero no me resisto a dejar dos pequeños fragmentos de la película. El primero es ese comienzo que da el título a la película, no exento de un aire melancólico y bastante desgarrador:

Y a continuación, la escena en la que Hepburn entona -con ese charm- la oscarizada canción de Mercer y Mancini, “Moon river” (que dice eso de: We’re after the same rainbow’s end / waiting ’round the bend / my huckleberry friend…)

Y desgraciadamente, no he podido dar con el guión de la película, pero dejo aquí una transcripción fiel de los diálogos.

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