posted by: José Manuel López

Escribía hace tiempo mi compañero Guillermo un interesantísimo artículo para CinemaNet reflexionando sobre la construcción de películas basadas en uno o varios conflictos derivados del sentimiento de venganza. Engañados por la venganza, qué cierto. No sólo en cine, también en la pequeña pantalla. La justificación de la violencia -física o psicológica- que tragamos sesión tras sesión sin cuestionarnos nada. Como complemente didáctico, citaba una larga lista de películas -algunas brillantes, otras no tanto-, pero hoy me quedaré con dos: Edge of Darkness y Taken. Ambas representan un grueso de títulos en alza cuyo argumento es prácticamente el mismo.
En este tipo de películas, las barreras dramáticas son representadas como una mafia del este, un gobierno corrupto o una organización multinacional con intereses nocivos. Son circunstanciales, físicas. Y dan lo mismo. El desarrollo de este tipo de películas es clónico. El catalizador es la muerte-secuestro-desaparición de la hija -raramente se trata de un hijo- y la vuelta al ruedo del padre envejecido, pero reanimado con poderes casi sobrenaturales. Se trata de historias simples y fácilmente predecibles, que no suponen un gran esfuerzo para un guionista medianamente trabajado. No cualquiera, pero sí cualquier guionista con horas de trabajo encima puede escribir una historia así. De hecho, el éxito o fracaso depende más del rostro del héroe que de la misma historia.
Al fin y al cabo, la hija del superhéroe no es más que un macguffin.





