Posts etiquetados ‘clasicos’

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Reír

2 diciembre, 2011

posted by: gcallejo

Porque el cine también está para eso: para no dejar de soltar carcajadas durante dos horas. La lista de actores que han logrado este efecto en el espectador, gracias a guiones inteligentes e interpretaciones maravillosas, es gigantesca y varía según los diversos gustos de la audiencia. Aunque algunos nombres sobresalen más que otros y pasarán indiscutiblemente a la historia del séptimo arte, como los de  Charlie Chaplin, los hermanos Marx, Buster Keaton, Jerry Lewis,  Jack Lemmon, Louis de Funes, Eddie Murphy o Jim Carrey.

Hoy quiero quedarme con el desternillante, polifacético, único y extraordinario Bill Murray de Cazafantasmas II:

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No llores

27 octubre, 2011

posted by: gcallejo

Evita, Alan Parker (1996)

I don’t expect my love affairs to last for long
never fool myself that my dreams will come true
being used to trouble i anticipate it
but all the same i hate it
wouldn’t you
So what happens now (another suitcase in another hall)
so what happens now (take your picture off another wall)
where am i going to (you’ll get by you always have before)
where am i going to
Time and time again i’ve said that i don’t care
that i’m immune to gloom that i’m hard through and through
but everytime it matters all my words desert me
so anyone can hurt me
and they do (…)

Evita Perón (Madonna) y Ché (Antonio Banderas) en Evita. El guión completo, y en inglés, aquí.

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Lucha interpretativa

19 octubre, 2011

posted by: gcallejo

Schindler’s List, Steven Spielberg (1993)

Todos tenemos un puñado de actores y actrices que nos fascinan. Pues bien, en el caso que aquí nos ocupa, el de La lista de Schindler, reconozco que me hallo en un brete desesperante. No sé con cuál de los ellos quedarme, si con el reflexivo y hábil Schindler (un Liam Neeson francamente insuperable), con el repulsivo oficial Amon Goeth (Ralph Fiennes interpreta al nazi más memorable que he visto hasta la fecha) o con el buenazo de Itzhac Stern (menudo actorazo que está hecho Ben Kingsley).

¿Quién supera a quién? Maldición, aunque es difícil decantarse, lo haré. Me quedo con Ralph: con sus miradas insondables y paranoicas, con sus crueldades repentinas, con su pulcritud empalagosa, con su maldad abominable, con su acento british, tan elegante, transformado en un alemán intachable.

Si a estas interpretaciones les sumamos la fotografía antológica de Janusz Kaminski, el guión exquisito de Steven Zaillian (aquí, entero y en inglés), la música más perfecta jamás creada por John Williams y una historia francamente soberbia, que  logra mantener vivo en nosotros, por mucho tiempo, el horror del Holocausto nazi, el resultado es excepcional. En mi opinión, la mejor obra de Spielberg.

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La pistola de Clint

23 septiembre, 2011

posted by: gcallejo

Dirty Harry, Don Siegel (1971)

¿Laguna? Bueno, tal vez incluso océano. No haber visto todavía la reconocidísima Dirty Harry, que catapultó merecidamente a Clint Eastwood al estrellato, era ciertamente una carencia que necesitaba suplir cuanto antes. Hace poco lo logré, y constaté que  Eastwood puede enorgullecerse de haber encarnado con extraordinario acierto a uno de los personajes más duros de la historia del cine. La pistola Magnum 44 es, con razón, leyenda.

Aún diré más. Creo que Jack Bauer, héroe de acción donde los haya, símbolo de fortaleza e intrepidez, aprende del imperturbable Harry. Y es que Don Siegel firma aquí la primera de una saga -luego vendrían, recuerden, Magnum Force y The Enforcer- de policías corruptos memorable… por supuesto, no apta para todos los públicos. Los protagonistas están a la altura, el antagonista resulta odioso, la historia vale la pena, el montaje consigue mover al suspense y el guión (aquí en PDF) regala monólogos únicos, como el famoso: Ya sé lo que estás pensando: “¿he disparado seis o sólo cinco veces?” La verdad, con todo este ajetreo yo también he perdido la cuenta, pero dado que esta pistola es una Magnum 44, el arma más poderosa del mundo, que puede volarte la cabeza de un tiro, sólo tienes que responderte a ti mismo: “¿es mi día de suerte?”

Discúlpenme si mis últimas entradas están limitándose a escuetas críticas de películas. Pero es que, oigan, hay mucho cine bueno por descubrir.

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Yimou, mejor que una tila

7 julio, 2011

posted by: gcallejo

Ni uno menos, Zhang Yimou (1952)

La vida se encarga de darnos algunos varapalos, claro está. Y también algunas grandes alegrías. Podemos afrontar tales situaciones llenos de confusión y desasosiego, porque nos incomoda ignorar cuánto tiempo permaneceremos sufriendo o gozando. En esos momentos, ejercitar la paciencia es algo prioritario: sosiega nuestro ánimo y nos permite juzgar las cosas con ecuanimidad.

Creo que Zhang Yimou, uno de los directores chinos más sobresalientes de la historia, consigue eso con su cine: que aprendamos a valorar las cosas importantes de la vida, que descubramos cómo la mayoría de nuestras preocupaciones se refieren a cuestiones triviales, que nos convenzamos de que el amor mueve el mundo y las relaciones personales. Ni uno menos, una de las 20 escasas películas de Yimou, presenta una bellísima y sencillísima historia de superación, escrita originariamente por un pastor chino que sufrió la revolución en carne propia, que absorbe al espectador y lo lleva al terreno de la auténtica contemplación.

Entrañable, poética y poderosa como pocas he visto nunca. Aquí pongo el tributo que un fan rinde a este director sublime:

Me gusta comprobar que los de Blogdecine, filmaffinity y FilaSiete, entre otros, coinciden conmigo. Prefiero no mencionar los premios que se llevó, aunque no fueron suficientes.

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El hechizo de Audrey

30 mayo, 2011

posted by: gcallejo


Roman Holiday, William Wyler (1953)

Qué decir, la verdad, porque cualquier adjetivo se queda corto y cualquier crítica pecará, sin duda, de temeraria. Pero no está de más recordar a nuestros lectores la conveniencia de volver una y otra vez sobre la filmografía de Audrey Hepburn. La incomparable Audrey. La hechicera de las hechiceras.

Otros en este blog se han referido anteriormente, y con mucha lucidez,  a una joya como Breakfast at Tiffany’s -bien para analizarla o bien para detenerse en un diálogo esencial-. Hoy, cercano ya el verano, toca aludir a Vacaciones en Roma (1953).

¿Por qué este filme conserva su calidad y su encanto pese al paso de los años? Desde luego, las causas son numerosas y no resulta fácil conocerlas ni recogerlas todas. Aunque se entreven varias. Por ellos dos, por supuesto: Audrey y Gregory Peck, tan caballero, apuesto y cercano. Y por el lugar: Roma, tan embriagadora. Y por la destreza del director: Wyler, tan magistral como siempre. Y por el guión (en inglés): el resultado de tres mentes prodigiosas, Ian McLellan Hunter, John Dighton y Dalton Trumbo. Y por el vestuario de Audrey: obra del diseñador Givenchy.

Fue la primera película verdaderamente memorable de Audrey -le valió el Oscar aquel año, quitándoselo de las manos (así, sin más) a Ava Gardner y Deborah Kerr-, y consolidó a Wyler en el género de la comedia, algo que muchos hasta entonces seguían poniendo en duda.

Doy por supuesto que nuestros lectores ya la han visto, así que, por favor, vuelvan a hacerlo cuando buenamente puedan para deleitarse con un cine eterno. Debajo incluyo una escena simpática y espontánea, que refleja el susto real que se llevó Audrey con la broma de Peck:

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100 Películas que cambiaron su Vida

4 agosto, 2010

posted by: pcastrillo

Nos gustan las listas. El sabio siempre dice que es muy aconsejable colgar listas en los blogs. Así que le haremos caso. Esta vez, gracias al Arte por el Arte, que nos dejó un interesantísimo post a cuenta del reportaje de El País Semanal, sobre las 100 películas que han escogido 100 artistas del cine hispanoamericano como las que “cambiaron su vida”. La cosa empieza así:

Exterior. Noche. En una terraza, antes de la dispersión veraniega, cena un grupo de directores españoles. [...] Se aguarda la llegada tardía de los que siempre llegan con retraso; y mientras se espera, aún se puede hablar de cine. Todavía solo de cine, esa cosa que nos movió a dejar de ser médicos, arquitectos, funcionarios, comerciantes, periodistas… La vida, a veces, es de cine.

Y la lista, que ya sé que es lo que interesa, empieza con estas diez joyas:

  1. ‘ELPADRINO’ – Francis Ford Coppola.
  2. ‘EL APARTAMENTO’ – Billy Wilder.
  3. ‘CIUDADANO KANE’ – Orson Welles.
  4. ‘EL VERDUGO’ – Luis García Berlanga.
  5. ‘CON FALDAS Y A LO LOCO’ – Billy Wilder.
  6. ‘BLADE RUNNER’ – Ridley Scott.
  7. ‘VIRIDIANA’ – Luis Buñuel.
  8. ‘LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ’ – Victor Fleming
  9. EVA AL DESNUDO’ – Joseph L. Mankiewicz.
  10. ‘LADRÓN DE BICICLETAS’ – Vittorio de Sica.

El reportaje está disponible para descarga en la versión digital de El País, o en Issuu para usuarios registrados (click en la imagen):

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He ahí un guión [IV]

26 mayo, 2010

posted by: gcallejo


12 hombres sin piedad, Sidney Lumet (1957)

Vayamos a otro clásico irrefutable, a un nuevo paradigma de buen cine y mejor guión: una de las más brillantes obras de Sidney Lumet, 12 angry men (1957).

Un cuarto. Doce hombres. Una hora y media. Su razón, su dialéctica y su ingenio. En eso se resumen los elementos que participan en la historia de la deliberación final de un jurado popular ante el caso de un asesinato.

No conozco ni una sola persona que se haya sentido decepcionada con esta película. Es cierto que se perciben aires teatrales en el relato, y que la forma de contárnoslo podría resultar un tanto estática, pero a la postre los estupendos protagonistas resuelven el lúcido guión -inolvidable “duda razonable”- con pavorosa eficacia. Henry Fonda, por supuesto, se lleva la palma. Y la fotografía del antológico Boris Kaufman logra generar esa atmósfera absorbente y llena de intensidad que, sirviéndose de los peculiares ángulos de Lumet, termina provocándonos sensaciones algo claustrofóbicas.


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He ahí un guión [III]

10 mayo, 2010

posted by: gcallejo

Atrapa a un ladrón, Alfred Hitchcock (1955)

Así de maravilloso es el cine. Porque tan fácil y gratificante es referirse a una perla cinematográfica llamada Mystic River como hablar sobre otro diamante en bruto, elegante y único: el Atrapa a un ladrón del insuperable Alfred Hitchcock.

Filmaffinity anota una acertada sinopsis: “Cary Grant interpreta a John Robie, un ladrón de joyas reformado una vez conocido como «El Gato». Robie es el principal sospechoso de una nueva serie de robos de piedras preciosas en los más lujosos hoteles de la Riviera francesa, por lo que ha de limpiar su nombre. Cuando conoce a la caprichosa heredera Frances (Grace Kelly), ve la oportunidad de desenmascarar al misterioso ladrón utilizando las fabulosas joyas de su madre.

“Eran otros tiempos”, dirán algunos. “La acción no cobraba tanto protagonismo como ahora”, objetarán otros. Y qué. No importa las excusas que se arguyan para explicar por qué hoy escasean obras de este calibre. Quizá la única verdaderamente valiosa o digna de mención sea la que afirma que hoy en día no se reúnen así como así tres portentos del cine como Hitchcock, Grant y Kelly. Quizá. Aunque cada generación tiene sus genios, en mi opinión.

En cualquier caso, aquí va un excelente documento: el espléndido guión de J. M. Hayes, adaptación de la novela de David Dodge. Y, de paso, una sabrosa secuencia:

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He ahí un guión [II]

29 abril, 2010

posted by: gcallejo


Mystic River, Clint Eastwood (2003)

Hoy toca hablar de otra joya: Mystic River, la película que, a mi entender, rescató en su momento a Clint Eastwood del olvido. Y digo “en su momento” porque a partir de entonces su carrera como director no ha sufrido el más mínimo retroceso.

Jimmy, Sean y Dave son tres niños traviesos e inocentes como tantos otros. La película abre su telón el día en que un hombre que se hace pasar por policía se lleva a Dave. A partir de aquel día todo cambiaría para el muchacho. Y los sucesos se precipitan veinticinco años después, cuando un crimen vuelva a acercar a los antiguos compañeros.

Creo que la palabra “intenso” se ajusta con tino a la hora de calificar el guión de esta producción emblemática e inolvidable. En esta película se dibujan retratos varios de la condición humana que, sencillamente, no tienen parangón. Más allá del sereno ritmo que acompaña a la narración, más allá de la intriga acuciante que destila el nudo de la historia, más allá de unas interpretaciones excepcionales (¡todos!: Sean Penn, Tim Robbins, Kevin Bacon, Laurence Fishburne, Marcia Gay Harden…) , más allá de una composición técnica ejemplar… Lo que aquí atrapa al espectador es la pasión escondida y auténtica que hay en cada uno de los personajes. Cuestiones en apariencia abstractas y lejanas como el dolor, la culpa, la amistad o la esperanza cobran aquí una expresividad que asusta.

El drama, desde luego, está servido. Aquí va un fragmento estremecedor.

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Eva, siempre Eva…

26 abril, 2010

posted by: pcastrillo

Así son las buenas películas: lecciones. Lección de dramatismo, lección de técnica cinematográfica, y -aunque detesto la expresión- lección de vida. Así es “All about Eve“, maravilloso drama de ámbito teatral de JL Mankiewicz. Por muchos recordada gracias a la legendaria frase de la actriz Margo Channing (Bette Davis):

Aunque no pasa de ser un detalle más dentro de un gran conjunto, las actrices son soberbias. Y resulta especialmente gracioso ver a una jovencísima Marylin Monroe como “vulgar secundario”, eclipsada por las espectaculares interpretaciones de Bette Davis y Anne Baxter.

La historia narra los tópicos de las grandes estrellas del teatro: el implacable paso del tiempo y la pérdida de la juventud, la adulación, la invasión de los nuevos talentos, la lucha por un papel, el precio de la fama y el éxito… Sobre este punto, por cierto, hay que recordar esa grandiosa frase, también en boca del personaje de Margo:

“The things you drop on your way up the ladder, so you can move faster. You forget you’ll need them again when you go back to being a woman”.

El guión está escrito de forma verdaderamente excepcional, con un enrevesado ejercicio de focalización a través de los personajes secundarios (ellos son lo que nos cuentan todo sobre Eve). La clave dramática de la película recae en la anagnórisis (descubrimiento, revelación): cuando el espectador cae en la cuenta de quién es quién y cómo es quién en la película. Y el círculo se cierra -con perfecta redondez- en un final que no es sino otro principio de un ciclo idéntico al que se nos acaba de narrar.

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He ahí un guión [I]

19 abril, 2010

posted by: gcallejo

Frenético, Roman Polanski (1988)

De vez en cuando hay que rescatar pequeñas viejas glorias del cine. Lo cual no significa remontarse hasta los hermanos Lumière. Basta con retrotraerse a algunos buenos productos de los años 80 para recapacitar sobre la necesidad y el valor de un guión sólido. Hoy mencionaré un primer ejemplo: el de Frenético (Frentic), dirigida por el Roman Polanski -y, de paso, junto con el difunto Gérard Brarch, escrita-.

Menudo guión se marcan estos dos franceses. Es de esos que no compensa sintetizar o resumir antes de ver la película. Y no sólo por el riesgo de destripar el final, sino por el peligro de desvirtuar su esencia eminentemente dramática. La interpretación de Harrison Ford resulta muy, muy certera, y se acopla a la perfección al ritmo narrativo. Él solito carga con el peso de la historia y nos conduce con gran arte, pasito a pasito, hasta el anhelado desenlace. Detrás de las peripecias de Ford y su acompañante, incluso, se adivina una rotunda crítica a las burocracias contemporáneas.

Por favor, véanla, tanto si lo han hecho como si no. Ah, música de Ennio Morricone.

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