posted by: José Manuel López

Porque la auténtica identidad de Bienvenidos a Zombieland aparece desde el minuto cero. Y el resultado final es una de las películas que más he agradecido del pasado año. Sí, más que Avatar. Ya hablé de la importancia de las primeras páginas del guión -con el ejemplo de Magnolia-, pero bien diferente es llevar ese conjunto de palabras a la gran pantalla con acierto. En su ópera prima Ruben Fleischer consigue mantenernos pegados a la butaca -se notan sus orígenes publicitarios- gracias técnica del slow motion. Con esa primera selección de imágenes combinadas con los créditos iniciales, el director deja patente esa dualidad que caracteriza a la obra: comedia (no parodia)- y el subgénero de terror que es el universo zombie.
Y es que con el cine de terror y la cada vez más amplia filmografía sobre muertos vivientes me pasa lo mismo que con la nicotina: adicción. ¿Será igual de perjudicial? Lo desconozco. Pero, doy fe, ambos vicios se juntan muy a menudo. Y que conste que hay un auténtico ejército de fanáticos sobre la temática zombie, mucho mayor que la surgida alrededor de otras representadas, por ejemplo, con Crepúsculo. He visto la mayor parte de las películas sobre este tema y ciertamente Bienvenidos a Zombieland ha sido una grata sorpresa. SPOILER Y más y mejor, el cameo de Bill Murray . FIN SPOILER
Tanto Woody Harrelson -actor brillante en los papeles que interpreta y con el que tengo la satisfacción de compartir una fotografía- como el resto del reparto han sido escogidos a medida de su personaje. Al final y al cabo, aunque lejos aún del desparpajo visto en Zombies Party, estamos en buen camino.
Aquí, la brillante secuencia inicial en la que interaccionan créditos y actores mientras uno de los protagonistas nos revela sus reglas de supervivencia. Y si seguís la entrada, el making off de la película.




