posted by: José Manuel López
Aunque no soy amigo de estos tinglados, brevemente. Inapelables los premios a mejor película, director, guión adaptado y actor: Celda 211 es un cine mejor construido, con unos personajes (e interpretaciones) más sólidos y una historia si no tan ambiciosa como la de Amenabar, sí mejor definida en la pantalla (desarrollo-ritmo–montaje). Triunfador de la noche: Mateo Gil con el mejor cortometraje de ficción por la pieza que mencioné hace un tiempo: Dime que yo; y mejor guión original por Ágora. Premios a mejor película extranjera en habla hispana (El secreto de sus ojos) y mejor película europea (Slumdog Millionaire), sin sorpresa. Mejor cortometraje de animación: La dama y la muerte; un claro – y merecido – empujón para los Oscars (¿Lo merecía Alma?). Sobre el resto de nimieces y pijadas excéntricas ni menciono. Año de premios previsibles por la gran calidad de algunos títulos.
Sin embargo, en temporada de Goya se celebran también otros premios a
escala universitaria: Los Kino, galardones creados por el Departamento de Comunicación Audiovisual de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Lo que les asemeja a cualquier festival cinematográfico es que algunos se lo toman (muy) en serio y otros pasan; algunos que ya parecen destacar en algún campo creativo y ciertas sorpresas; el toque de glamour casero y de firma española. Es sorprendente lo similar de una fauna cuyas diferencia con la festivalera son la ilusión general, la inocencia aún mayor y ciertos rostros que llevan impresos frases como: “A mí no me sacan de la Radio” o “Yo soy periodista y nada más, periodista de los que escriben”.
Mención sobre todo al enorme esfuerzo entre bambalinas. Los Kino suponen una iniciativa acertada al colocar los trabajos de los quasi licenciados a merced del público para competir por la mejor obra (en este caso, cortometrajes) y ver reconocido su talento. Aprender que, con sus inconvenientes, el cine es un trabajo en equipo: desde el guionista hasta el amigo de tu compañero de piso que sujeta la pértiga medio dormido.
Este año, los premios se han repartido entre cuatro cortometrajes: Oldies (mejor cortometraje, Dirección, Fotografía, Dirección artística y Premio del público), La Caja (mejor Guión, actor principal y montaje), Ocho y diecisiete (actor secundario, música y sonido) y Amalia (premio UAS, actriz principal y secundaria).
Se confirma dos cosas: complicado que resulta hacer comedia y las ganas que tengo de ponerme manos a la obra con otro corto.
Debajo, LOS CORTOMETRAJES PReMiADOS.




