Posts etiquetados ‘frases’

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He ahí un guión [IV]

26 mayo, 2010

posted by: gcallejo


12 hombres sin piedad, Sidney Lumet (1957)

Vayamos a otro clásico irrefutable, a un nuevo paradigma de buen cine y mejor guión: una de las más brillantes obras de Sidney Lumet, 12 angry men (1957).

Un cuarto. Doce hombres. Una hora y media. Su razón, su dialéctica y su ingenio. En eso se resumen los elementos que participan en la historia de la deliberación final de un jurado popular ante el caso de un asesinato.

No conozco ni una sola persona que se haya sentido decepcionada con esta película. Es cierto que se perciben aires teatrales en el relato, y que la forma de contárnoslo podría resultar un tanto estática, pero a la postre los estupendos protagonistas resuelven el lúcido guión -inolvidable “duda razonable”- con pavorosa eficacia. Henry Fonda, por supuesto, se lleva la palma. Y la fotografía del antológico Boris Kaufman logra generar esa atmósfera absorbente y llena de intensidad que, sirviéndose de los peculiares ángulos de Lumet, termina provocándonos sensaciones algo claustrofóbicas.


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Eva, siempre Eva…

26 abril, 2010

posted by: pcastrillo

Así son las buenas películas: lecciones. Lección de dramatismo, lección de técnica cinematográfica, y -aunque detesto la expresión- lección de vida. Así es “All about Eve“, maravilloso drama de ámbito teatral de JL Mankiewicz. Por muchos recordada gracias a la legendaria frase de la actriz Margo Channing (Bette Davis):

Aunque no pasa de ser un detalle más dentro de un gran conjunto, las actrices son soberbias. Y resulta especialmente gracioso ver a una jovencísima Marylin Monroe como “vulgar secundario”, eclipsada por las espectaculares interpretaciones de Bette Davis y Anne Baxter.

La historia narra los tópicos de las grandes estrellas del teatro: el implacable paso del tiempo y la pérdida de la juventud, la adulación, la invasión de los nuevos talentos, la lucha por un papel, el precio de la fama y el éxito… Sobre este punto, por cierto, hay que recordar esa grandiosa frase, también en boca del personaje de Margo:

“The things you drop on your way up the ladder, so you can move faster. You forget you’ll need them again when you go back to being a woman”.

El guión está escrito de forma verdaderamente excepcional, con un enrevesado ejercicio de focalización a través de los personajes secundarios (ellos son lo que nos cuentan todo sobre Eve). La clave dramática de la película recae en la anagnórisis (descubrimiento, revelación): cuando el espectador cae en la cuenta de quién es quién y cómo es quién en la película. Y el círculo se cierra -con perfecta redondez- en un final que no es sino otro principio de un ciclo idéntico al que se nos acaba de narrar.

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War is a drug…

17 abril, 2010

posted by: pcastrillo


“The rush of battle is a potent and often lethal addiction, for war is a drug”.

Así comienza, en blanco sobre negro, la película del año: The Hurt Locker (ya hemos vuelto a hacer de las nuestras en España con el dichoso título traducido). Cualquiera puede darse cuenta de que se trata de una cinta realizada con un mimo y delicadeza poco comunes. En ella se aprecia con mucha claridad ese famoso lugar común de que “una película se escribe tres veces: en el guión, en el rodaje y en el montaje”. Para el espectador ávido de descubrir los secretos de la gran triunfadora de los Oscar, las dos últimas escrituras -o reescrituras- quedarán con mayor o menor claridad a la vista: la cámara al hombro, la agitación de los planos, los ángulos aberrantes, las cámaras lentas, etc. Y el montaje de contrapuntos, de ritmo a veces frenético (videoclipero); de planos detalle -aparentemente insignificantes- que cargan las tintas sobre la tensión y la angustia del público. Pero, ¿y el guión? Recordemos que Mark Boal también se llevó su estatuilla… A primera vista, se trata de una historia de escasa complejidad, sin grandes giros ni inmensas transformaciones de los personajes (salvo tal vez el caso del sufrido Sanborn). Pero, en cambio, hay que reconocerle una originalidad muy eficaz en el personaje protagonista y su magnetismo hacia lo explosivo, su adicción al riesgo extremo… y algunas interesantes reflexiones sobre la guerra y sus consecuencias en vencedores y vencidos. Unas consecuencias de las que no siempre se nos ha hablado: y si no, piensen en la brillante escena en la que Will tiene que escoger unos cereales. Sensacional.

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Genio de las palabras

14 febrero, 2010

posted by: gcallejo

Annie Hall (1977)

Cuántas ideas y cuántas brillantes frases. Woody Allen podrá gustar o no, pero los cuatro minutos del monólogo que pongo debajo de estas líneas son verdaderamente deliciosos.

Es el comienzo de Annie Hall (1977): una película algo caída en el olvido con el paso del tiempo, pero que en su momento se llevó el Oscar a la mejor película y sorprendió mucho -con razón- a la crítica. Bueno, a la crítica y a los espectadores corrientes. ¿El motivo? Hay más de uno. Interpretaciones inolvidables, un montaje verdaderamente original, lúcidas ironías detrás de cada afirmación, juegos con la realidad y la metarrealidad… En fin, las palabras se quedan cortas para abarcarla y para entenderla. Mejor contemplarla.

Antes dije que obtuvo el Oscar a la mejor película. Si, bueno, y al mejor director. Y a la mejor actriz principal. Y al mejor guión.

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Diálogos para el Recuerdo [003]

11 diciembre, 2009

posted by: pol

Víctimas libres de impuestos

Cómo no hablar, en esta serie de Diálogos para el Recuerdo, de la magnífica The Third Man (El Tercer Hombre, Carol Reed, 1949). Esa historia de la Viena cuatripartita que hizo tan grande a Orson Welles -nunca se hablará bastante de él- y que contiene un retrato inmejorable de la corrupción del ser humano. Un retrato que está magníficamente expresado en la famosísima escena de la noria, en el inquietante diálogo entre un perplejo Holly Martins y el gélido Harry Lime.

Y aquí dejo el guión de Graham Greene (el formato es mejorable, pero es lo que nos proporciona la web).

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Diálogos para el Recuerdo [002]

1 diciembre, 2009

posted by: pol

La publicidad… y el matrimonio

Sigamos con los Diálogos para el Recuerdo, con la sensacional Tiempo de Valientes. Este guión -o al menos sus diálogos- merecerían ser transcritos aquí en su integridad: no hay una sola frase en toda la película que no haya sido trabajada con gran ingenio, originalidad, frescura y humor. También con algunas pinceladas de cínica ironía, pero resultando un efecto verdaderamente hilarante. Aviso: es imposible localizar el guión en la red. C’est la vie.

Y, sólo por gusto, recuerdo otros momentos memorables: el interrogatorio a “el Puma” en el coche, la divertidísima conversación del “qué pasó”, el terrible descubrimiento de la infidelidad matrimonial, la discusión sobre el huevo y la gallina, las prácticas de tiro… Y podría seguir, pero hay que parar. Como bien decía el tag promocional de la película, “no es Arma Letal: es la comedia argentina del año”.

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Who Framed Roger Rabbit? (R. Zemeckis), 1988

21 noviembre, 2009

posted by: pol

Hombres y “Dibus”

Cuando la premisa de una historia es brillante, lo más importante está hecho. Es cierto que el desarrollo puede ser peor o mejor, pero por lo menos, se ha plantado una buena semilla. Pensé en esto después de ver Who framed Roger Rabbit (Robert Zemeckis, 1988). El punto de partida es Los Ángeles, California. Pero con algunas diferencias: porque hay hombres, que trabajan en Hollywood, y “dibus” -¡sí, dibujos animados!- que trabajan, claro está, en Toontown (“dibullywood”, en la traducción española).

El desarrollo posterior de la historia es discutible, aunque hay que reconocerle la virtud de saber retorcer y adaptar las convenciones propias del cine policíaco, de intriga o incluso del thriller, a un género (¿o es sólo una técnica?) hasta entonces inexistente: el mixto de animación e imagen real. Eso es obra del guionista Jeffrey Price (conocido por su colaboración en otros títulos menos honrosos): aquí queda su tercer borrador.

Y una palabra para la técnica: es de reconocer un trabajo sensacional de animación; y más aún de interpretación. Aquí, un vídeo que lo explica de maravilla:

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El grito de William Wallace

21 octubre, 2009

posted by: gcallejo

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Por estas fechas, Mel Gibson está sumergido en la post-producción de Edge of Darkness, y ya se ha avanzado su trailer. Cabe adivinar una arrolladora película de acción. Eso sí, difícilmente logrará una interpretación como la que realizó en Braveheart, tan dramática e inolvidable: encarnó a uno de los más grandes héroes de la historia del cine, William Wallace.

Las casi tres horas de Braveheart dan para muchos análisis, para muchos comentarios y reflexiones, pero basta con atender a su sobrecogedor final para reconocer la calidad del largometraje en sí y del impecable guión: William Wallace yace sobre un pedazo de madera, torturado y al borde de la muerte. Le ofrecen la vida a cambio de traicionar su ideología, sus convicciones más profundas. Pero William es íntegro. Y así, entreviendo el dulce rostro de su primera mujer, Sophie Marceau, la que fue vilmente degollada, Wallace alcanza a soltar un desgarrador alarido: “¡Libertad!”.

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El final más bello de la historia

16 octubre, 2009

posted by: pol

casablanca.

Casablanca, la eterna obra maestra. La de los mitos y leyendas… ¿Qué decir que no se haya dicho ya? Que algo sea un tópico no quiere decir que sea menos cierto. Y por eso he ahuyentado mi temor a caer en los burdos lugares comunes, para dar paso a Rick:

this is gonna be...

Rick es el héroe, porque lo ha sacrificado todo. No “por amor” (eso lo hace cualquier héroe), sino que ha sacrificado su amor: ¿hay algo más grande? Paradójicamente: ¿hay una mayor prueba de amor?

This is the beginning of a beautiful firendship… El final por el principio: la película termina -el ‘the end’ es inminente-, la amistad comienza. Una nueva historia nace en el momento de abandonar la sala. Es un final mágico. Tan mágico como la frase -sugerente, evocadora- que pone punto final al guión: the two walk off together into the night.

Para que a nadie se le olvide:

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El cine según Hitchcock [III]

6 octubre, 2009

posted by: José Manuel López

alfred hitchcock

Tercer paso, rodear el drama de un “ambiente feliz”

Resulta más interesante situar el crimen en mitad de un solar iluminado y evitar así el cliché de las sombras, el mal tiempo y las puertas chirriantes.

La yuxtaposición de la norma frente a la fantasía. Y si uno para a pensarlo, resulta del todo cierto. Sitúas a los personajes en un ambiente relajado y colorido y ¡zas! (sí, en toda la boca) el efecto que produce la repentina introducción en el drama es aún mayor.

Como nota adicional, fíjense que la apertura de  créditos de las películas de Hitchcock  suele ser de carácter “lúdico”, muchos acompañados de los cuales están acompañados por la jocosa música de Bernard Herrmann.

En los créditos de inicio de la misma película (The trouble of Harry, 1955) encontramos un ejemplo de lo dicho anteriormente sobre el acompañamiento musical.

En el género del misterio y del suspense, una lengua en la mejilla es un enfoque indispensable.

Alfred Hitchcock.

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