Posts etiquetados ‘guion cinematografico’

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Scarlett & Bill

13 abril, 2012

posted by: gcallejo

Lost in Translation, Sofia Coppola (2003)

Bob: It gets a whole lot more complicated when you have kids.
Charlotte: It’s scary.
Bob: The most terrifying day of your life is the day the first one is born.
Charlotte: Nobody ever tells you that.
Bob: Your life, as you know it… is gone. Never to return. But they learn how to walk, and they learn how to talk… and you want to be with them. And they turn out to be the most delightful people you will ever meet in your life.
Charlotte: That’s nice.

(Bill Murray y Scarlett Johansson en Lost in Translation.)

Díganme, ¿cómo no iba a llevarse Sofia el Oscar al Mejor guión original? (Aquí, la versión original). Miren, miren:

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Soledad y amor

14 marzo, 2012

posted by: gcallejo

Drive, Nicolas Winding Renf (2011)

No pienso destripar el guión de esta perla cinematográfica. Ni siquiera me atreveré a enunciar una breve sinopsis, porque, si a toda película habría que concederle -por sí misma- el beneficio de la duda antes de verla, ésta lo merece con más razón todavía. Nada mejor que la sorpresa para deleitarse con ella.

Diré, eso sí, que se trata de una película excelente. En todos los sentidos: por la dirección cuidadísima de Winding Renf, por la música envolvente de Cliff Martinez y otros cuantos, por una fotografía excepcional que nos descubre un Los Angeles nuevo -y con una atmósfera tan cautivadora como la de Collateral-, por el montaje frío y sereno, por el guión sobrio (aquí, entero), por la acción comedida y sabiamente distribuida en la trama… y por las interpretaciones, claro. Señores, Ryan Gosling y Carey Mulligan están bri-llan-tes. Qué capacidad para conmover al espectador con unos silencios, unos gestos y unas miradas que lo dicen todo.

Sigo sin entender que esta obra maestra tan poderosa e intensa no se llevara ningún Oscar hace unas semanas, porque a los amantes del cine nos regaló una reflexión sensacional sobre el amor y la soledad. El auténtico amor y la verdadera soledad, quiero decir. Bravo.

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¡Actores!

12 febrero, 2012

posted by: gcallejo

Volvemos a las andadas, señores. Aunque nunca llegamos a marcharnos, pero bueno. Y seguro que, entre tanto, han visto mucho y buen cine.

En uno de nuestros últimos posts hablamos de cómo, gracias a su talento, algunos actores han logrado salvar películas con un guión normalito.  Pues bien, hoy pondré nuevos ejemplos para ilustrar hasta qué punto un actor puede convertir una escena aparentemente poco original, casi anodina, en algo memorable. Le bastan sus gestos, sus miradas, su coherencia y su verosimilitud para transmitir lo que va más allá de las simples palabras.

No son películas que merezcan el calificativo de obra maestra, y, sin embargo, el espectador se siente fascinado -incluso conmovido- por unos instantes. Qué dificil es lograr que un buen actor dé con un buen guión. Y viceversa, claro.

-Tobey Maguire y Natalie Portman en Brothers:

Anne Hathaway en Rachel Getting Married:

-Richard Gere en Hachiko: A Dog’s Story:

-Clive Owen en Trust:

-Keira Knightley en Last Night:

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Gary el Valiente

26 junio, 2011

posted by: gcallejo

Solo ante el peligro, Fred Zinnemann (1952)

Es tal vez el mejor western jamás filmado: la quintaesencia del cine psicológico, de la interpretación, del montaje, de la banda sonora, del guión (aquí, un buen análisis).

Por todos es sabido que la historia está narrada en tiempo real (84 minutos exactos), que, pese a la tensión y la intensidad creciente de las escenas, apenas hay disparos, que el peso de la película recae sobre las acciones pausadas del sheriff protagonista, que ante todo se plantea un fabuloso interrogante sobre el deber moral y que hay un sabio elogio al buen obrar.

Y es que si Grace Kelly se erige como la chica de insuperable belleza y corazón noble que todas las mujeres querrían ser, el Marshal Kane (inconmensurable Gary Cooper) encarna, en definitiva, la valentía y la integridad… el hombre al que nos gustaría asemejarnos.

Dejo la escena inicial. No hay palabras para explicar cuánto esconde la canción Do Not Forsake Me, Oh, My Darlin, compuesta por Tiomkin, escrita por Ned Washington e interpretada por Tex Ritter. Sí garantizo que avanza la esencia de una película que cautivará al espectador definitivamente:

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Nos equivocamos

19 junio, 2011

posted by: gcallejo

El velo pintado, John Curran (2006)

Las virtudes de este drama (o dramón) romántico se cuentan por docenas. Y los defectos… bueno, ni siquiera los encuentro. Es un remake, de acuerdo, y hay algún que otro pequeño desajuste histórico. Pero poco más.

En El velo pintado prevalecen, ante todo, la historia y, una vez más, las interpretaciones, en este caso las de Edward Norton -formidable: su camaleónica capacidad para encarnar cualquier papel lo convierten en un verdadero portento de la actuación- y Naomi Watts -cautivadora y, como siempre, única para transmitir sentimientos-. El filme gira en torno a ellos, un matrimonio olvidado en la China exótica de principios del siglo XX. Salen a la palestra, con una expresividad que conmueve e interpela al espectador, temas tan intrincados como el adulterio, el perdón y la muerte. Si existe una conclusión final, es que todos nos equivocamos, todos escondemos debilidades y arrogancias, si bien eso no tiene la última palabra. La tiene el amor.

No cuesta adivinar que la producción carecía de mucho presupuesto. Lo cual demuestra que si detrás de la película hay un buen guión (no olvidemos que la obra originaria fue escrita por el célebre Sommerset Maugham), lo demás no importa tanto. Cuando quiere, Hollywood sabe hacer un cine sabroso, intenso, lleno de pasión y vitalidad, donde no siempre hacen falta las palabras e intervienen, en cambio, las miradas, los gestos, la fotografía y la banda sonora.

Dejo paso a una escena memorable, dura y contundente como pocas. En esto consiste el séptimo arte, señores:

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Niña, no tan fea, cantando

15 junio, 2011

posted by: gcallejo

Little Miss Sunshine, Dayton & Faris (2006)

Pequeña Miss Sunshine es de esas películas que te reconcilian con Hollywood, con las historias sencillas, con los guionistas audaces.

La he visto cuatro veces y creo que, aun gozando de un reparto excelente, en último término sobresalen dos intérpretes. La primera, Abigail Breslin, una desconocida niña que, aunque se las da de gordita, fea y repelente, al final logra encandilar a la mitad de audiencia. El otro es Steve Carell, que ya despuntó en Melinda y Melinda, de Woody Allen, y que aquí borda el rol del hermano homosexual obsesionado con Proust.

La película se estrenó en el Festival de Cine de Sundance en 2006. Se trataba de una nueva road movie, algo que por entonces parecía destinado al fracaso o al sopor. Sin embargo, el tono cómico de la historia, los diálogos inteligentes, el mensaje final y la crítica lúcida a los estándares actuales de belleza eran elementos más que suficientes para ganarse al público y a la crítica. Con razón.

Gran parte del mérito del largometraje corresponde al guión (aquí en .pdf) de Michael Arndt, que combina con acierto la tragedia y la comedia sin que decaiga, jamás, el ritmo vitalista y desenfadado. Brillante.

Dejo el trailer. Y, por favor, si pueden, véanla en V.O.

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El hechizo de Audrey

30 mayo, 2011

posted by: gcallejo


Roman Holiday, William Wyler (1953)

Qué decir, la verdad, porque cualquier adjetivo se queda corto y cualquier crítica pecará, sin duda, de temeraria. Pero no está de más recordar a nuestros lectores la conveniencia de volver una y otra vez sobre la filmografía de Audrey Hepburn. La incomparable Audrey. La hechicera de las hechiceras.

Otros en este blog se han referido anteriormente, y con mucha lucidez,  a una joya como Breakfast at Tiffany’s -bien para analizarla o bien para detenerse en un diálogo esencial-. Hoy, cercano ya el verano, toca aludir a Vacaciones en Roma (1953).

¿Por qué este filme conserva su calidad y su encanto pese al paso de los años? Desde luego, las causas son numerosas y no resulta fácil conocerlas ni recogerlas todas. Aunque se entreven varias. Por ellos dos, por supuesto: Audrey y Gregory Peck, tan caballero, apuesto y cercano. Y por el lugar: Roma, tan embriagadora. Y por la destreza del director: Wyler, tan magistral como siempre. Y por el guión (en inglés): el resultado de tres mentes prodigiosas, Ian McLellan Hunter, John Dighton y Dalton Trumbo. Y por el vestuario de Audrey: obra del diseñador Givenchy.

Fue la primera película verdaderamente memorable de Audrey -le valió el Oscar aquel año, quitándoselo de las manos (así, sin más) a Ava Gardner y Deborah Kerr-, y consolidó a Wyler en el género de la comedia, algo que muchos hasta entonces seguían poniendo en duda.

Doy por supuesto que nuestros lectores ya la han visto, así que, por favor, vuelvan a hacerlo cuando buenamente puedan para deleitarse con un cine eterno. Debajo incluyo una escena simpática y espontánea, que refleja el susto real que se llevó Audrey con la broma de Peck:

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Jodie contra los malos

13 abril, 2011

posted by: gcallejo

The Brave One, Neil Jordan (2007)

No sé si es casualidad, porque hace unas pocas semanas también me referí a otra película sobre venganza. El caso es que hoy quiero sugerir un largometraje de temática muy parecida: The Brave One (en español, La extraña que hay en ti). Es posible, e incluso probable, que esta coincidencia tenga una razón de ser: la violencia, y más concretamente la venganza como telón de fondo, está empezando a predominar en los guiones actuales.

Aquí, la convincente Jodie Foster se convierte, en menos que canta un gallo, en una temible y fría justiciera. Al principio no por decisión propia, porque ella sólo intenta defenderse como buenamente puede, pero terminará encontrándole gustillo al tema del revólver. No quiero dar más pistas a quien no haya visto el filme.

Creo que en esta ocasión el valor de la película recae en dos elementos: las interpretaciones de los dos protagonistas (Terrence Howard también logra una actuación muy eficaz, en mi opinión) y el guión, más trabajado que de costumbre y al que Neil Jordan saca todo el brillo que puede, sobre todo gracias a los monólogos de Foster ante el micrófono. Da que pensar, desde luego.

Dejo un vídeo que recoge grandes fotogramas y la mejor canción.

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Connery y Pfeiffer en Rusia

28 enero, 2011

posted by: gcallejo

La casa Rusia, Fred Schepisi (1990)

Dos actores, Michelle Pfeiffer y Sean Connery, y una historia. Punto. La casa Rusia (1990) perdura en el tiempo por eso: porque funciona. Porque representa el cine inteligente y atractivo que cualquier persona puede admirar y saborear con deleite. Y al igual que muchos otros cortos y películas de los que hablamos aquí, las palabras no bastan para valorar una obra de arte cinematográfica como la copa de un pino.

Partamos de la base de quién escribe el guión: Tom Stoppard (sí, el de El imperio del sol) y John le Carré (sí, el de El jardinero fiel) . Y luego recordemos cuándo y dónde se filmó este largometraje: en Moscú y San Petersburgo, muy pocos meses después de la caída del Muro. Hay también suspense, actuaciones sabiamente comedidas, secundarios incluidos, y amor. Qué más se puede pedir.

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Lo que se sale del guión

24 octubre, 2010

posted by: gcallejo

En este blog atendemos con especial cariño y esmero a todo lo relacionado con el guión cinematográfico, ya sea por referencia a cortometrajes, largometrajes o a cualquier otra modalidad audiovisual. Pues bien, hoy quiero aludir con brevedad a un tema relacionado con el cine y con actores -en este caso un festival- que se ha aprovechado de su prestigio para politizar su imagen. Es decir, para salirse del guión.

Seminci: Semana Internacional del Cine de Valladolid. Sábado 23 de octubre de 2010. Un grupo de artistas y políticos ignoran al alcalde de la ciudad cuando se plantan en la inauguración, sin duda por las palabras deshonrosas que éste dirigió a personas del PSOE pocos días antes. Hasta ahí, bueno. Pero lo que no viene al caso, se mire por donde se mire, son las críticas que instantes más tarde dirigen un buen puñado de actores durante sus intervenciones. Intervenciones pensadas para que hablen sobre sus trabajos, sobre sus películas, sobre sus impresiones de la competencia, sobre el séptimo arte en general, pero no para que vilipendien a un político o a un cargo administrativo. Sea quien sea y lo que haya hecho.

Cine, y solo cine, es lo que tienen que publicitar y promover, tal y como señalan en sus estatutos (En tiempos de dificultades y de incertidumbres, queremos más que nunca reivindicar el papel de los festivales como plataforma privilegiada de exhibición de un cine distinto). Acuda el alcalde, acuda el gobernador de Wisconsin -y conste que siento un gran cariño por su ciudad puntera, Milwaukee- o acuda el mismísimo presidente de la República de México, lo que el público quiere es ver películas. Y frustra no oír a los actores -incluidos algunos de la talla de Antonio Banderas o Luis Tosar- hablar de sus trabajos, sino de sus quejas partidistas. Se salen del guión y a nadie le parece mal.

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Guerra, soldados y bombas

16 octubre, 2010

posted by: gcallejo

En tierra hostil, Kathryn Bigelow (2008)

Como bien ha comentado Chema recientemente, en realidad no nos hemos ido. De ahí que no esté de más volver sobre un filme reciente, de esos que no suelen dejar indiferente, que agrada a la mayoría del público  y que, sin embargo, es causa de críticas muy dispares entre los especialistas. Hablo de En tierra hostil (Kathryn Bigelow, 2008).

Avanzo mi opinión desde el principio, para que conste: fue una producción sobrevalorada y que no se merecía 6 oscars de la Academia. O sea, claro que aborda el tema de la manida guerra de Irak desde una perspectiva curiosa, planteando una faceta bélica original y bastante desconocida para muchos de nosotros, los civiles, a saber, la de la desactivación de explosivos. El espectador se enfrenta a los consabidos conflictos de guerra y soldados, sí, aunque esta vez lo hace atendiendo a los riesgos que asume una brigada artificiera. Pero el guión, a la postre, se limita a exponer una serie de intervenciones por parte del comando protagonista: intervenciones inconexas entre sí, separadas por el tiempo sin orden ni concierto y cuyo mensaje final resulta injustificadamente lúgubre. Por no decir nihilista.

Un punto muy a favor del guión, creo, es la acertada carga psicológica del protagonista (brillante Jeremy Renner), porque describe con claridad y acierto la adicción que una guerra puede producir en los soldados. Hay buen suspense. Aunque, la verdad sea dicha, los comportamientos de tal personaje resultan exageradamente temerarios.

La otra nota sobresaliente, los paisajes jordanos.

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“John Coffey, como el café…

13 septiembre, 2010

posted by: gcallejo

The green mile, Frank Darabont (1999)

… pero se escribe diferente”. ¿Quién no recuerda esa simple frase en boca del grandullón Michael Clarke Duncan? La milla verde (Frank Darabont, 1999) es de esas extrañas producciones ante las que uno se emociona mucho, pero en cuanto pasan los días la distancia juega una mala pasada y tendemos a olvidarla. Aunque basta volver sobre unos pocos fotogramas para repetir esa vivencia de espectáculo cinematográfico auténtico.

La historia, aparentemente pausada, larga y ordenada, está llena de una enorme fuerza visual. A mí, al menos, me sobrecogen las interpretaciones de Hanks, Morse y el grandullón Duncan. Bueno, y las del insoportable Percy y el arrepentido Delacroix -con su memorable ratita-.

A partir de un momento fácilmente identificable en el guión, surge la magia. No olvidemos que detrás está la firma de Stephen King. Pero, como dijeron en su día en la revista Rolling Stones, aquí incluso lo disparatado se convierte en algo dulcemente lógico. Por otro lado, la crítica a la pena de muerte, y a la silla eléctrica en particular, resulta demoledora.

Película para momentos de paz, para saborear y conmoverse, para recordar la dimensión espiritual del ser humano.

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