Posts Tagged ‘guionistas’

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¡Actores!

12 febrero, 2012

posted by: gcallejo

Volvemos a las andadas, señores. Aunque nunca llegamos a marcharnos, pero bueno. Y seguro que, entre tanto, han visto mucho y buen cine.

En uno de nuestros últimos posts hablamos de cómo, gracias a su talento, algunos actores han logrado salvar películas con un guión normalito.  Pues bien, hoy pondré nuevos ejemplos para ilustrar hasta qué punto un actor puede convertir una escena aparentemente poco original, casi anodina, en algo memorable. Le bastan sus gestos, sus miradas, su coherencia y su verosimilitud para transmitir lo que va más allá de las simples palabras.

No son películas que merezcan el calificativo de obra maestra, y, sin embargo, el espectador se siente fascinado -incluso conmovido- por unos instantes. Qué dificil es lograr que un buen actor dé con un buen guión. Y viceversa, claro.

-Tobey Maguire y Natalie Portman en Brothers:

Anne Hathaway en Rachel Getting Married:

-Richard Gere en Hachiko: A Dog’s Story:

-Clive Owen en Trust:

-Keira Knightley en Last Night:

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Niña, no tan fea, cantando

15 junio, 2011

posted by: gcallejo

Little Miss Sunshine, Dayton & Faris (2006)

Pequeña Miss Sunshine es de esas películas que te reconcilian con Hollywood, con las historias sencillas, con los guionistas audaces.

La he visto cuatro veces y creo que, aun gozando de un reparto excelente, en último término sobresalen dos intérpretes. La primera, Abigail Breslin, una desconocida niña que, aunque se las da de gordita, fea y repelente, al final logra encandilar a la mitad de audiencia. El otro es Steve Carell, que ya despuntó en Melinda y Melinda, de Woody Allen, y que aquí borda el rol del hermano homosexual obsesionado con Proust.

La película se estrenó en el Festival de Cine de Sundance en 2006. Se trataba de una nueva road movie, algo que por entonces parecía destinado al fracaso o al sopor. Sin embargo, el tono cómico de la historia, los diálogos inteligentes, el mensaje final y la crítica lúcida a los estándares actuales de belleza eran elementos más que suficientes para ganarse al público y a la crítica. Con razón.

Gran parte del mérito del largometraje corresponde al guión (aquí en .pdf) de Michael Arndt, que combina con acierto la tragedia y la comedia sin que decaiga, jamás, el ritmo vitalista y desenfadado. Brillante.

Dejo el trailer. Y, por favor, si pueden, véanla en V.O.

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Los cuentacuentos

22 febrero, 2011

posted by: José Manuel López

La escueta entrada en Wikipedia no les hace justicia. Tampoco su fama dentro y fuera de la industria, ni sus condiciones laborales, ni su reconocimiento. En España, claman que son poco más que esclavos de productores adinerados y cadenas de televisión con innato instinto de supervivencia comercial.

Ellos son los que conocen al ser humano, al entorno en el que vive. Son los que nos cuentan historias, ya sea en un cómic, en el telediario de la noche o en una película en los multicines. De ellos depende que una historia pueda convertirse en una experiencia, y así, sobreviva el cine a los tiempos que corren. Son los que deben comenzar, en un folio en blanco, un proyecto que puede involucrar a más de un centenar de personas.

Me gustan las promos de Turner. Esta, dirigida a Hollywood, tampoco hace justicia del todo. En nuestro país hay buenos guionistas, buenos cuentacuentos. Y este vídeo es aplicable a todos. Ellos son el primer pilar de la fábrica de sueños.

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Algunas cuestiones sobre el guión

2 agosto, 2010

posted by: José Manuel López


Mihaly Csikzentmilhalyi, uno de los más reputados psicólogos de la llamada psicología positiva y autor del libro Creativity: Flor and the Psychology of Discovery and Invention, lanza al ruedo interesantísimas ideas para escritores que en labores de creación. Aunque no he leído su libro -espero hacerlo-, sí he conseguido rescatar alguna de sus aportaciones, que dejo a continuación.

«Deje madurar las ideas. Muchos buenos escritores pueden conocer la técnica, pero no tienen paciencia. Fuerzan el proceso creativo. Cuando lo hacen, lo que escriben puede llegar a ser artificial y previsible. Los buenos escritores esperaban a que las ideas surgieran con fluidez y dejaban de escribir cuando esto no ocurría

«Cuando pensamos conscientemente en un asunto, al esforzarnos por llegar a una solución, conducimos nuestras ideas en una dirección lineal dentro de unos parámetros previsibles que nos resultan familiares. Esta libertad permite que ciertas conexiones originales que en principio habrían sido rechazadas por una mente racional, tengan oportunidad de establecerse

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He ahí un guión [V]

13 junio, 2010

posted by: gcallejo


The Damned United, Tom Hooper (2009)

Toca hablar de un curioso filme estrenado hace apenas unos meses: Damned United (2009). Producción eminentemente británica, la trama gira en torno a las dotes de un entrenador, su ayudante y el rival de éstos para catapultar a sus respectivos equipos hasta lo más alto. La historia está basada en hechos reales.

Aparte de que el fútbol nunca ha sido un tema muy manido en el cine comercial, sobre todo porque las grandes productoras suelen estar al otro lado del Atlántico, y ellas se preocupan más de los deportes nacionales, lo interesante de esta película es su tono. Es ligero, sencillo, dinámico, y eso facilita mucho la labor de un montaje, a su vez, curioso: continuamente se retrocede y se avanza en el tiempo.

No quiero desvelar el final, pero sí apuntaré que incluso con esa aparente desventaja -la de que el espectador sepa, o crea saber, cómo será el futuro-, el público llegará a los créditos sonriente, sorprendido, cautivado. Y es justo atribuir tal proeza a las interpretaciones (brillante Michael Sheen, que a muchos emocionó interpretando a Tony Blair en The Queen), a las labores de edición y a un guión que saca brillo incluso de lo más pequeño e ignora olímpicamente lo trivial o innecesario.

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Lo tópico y típico… del cine de acción

9 junio, 2010

posted by: pcastrillo

Encuentro en Notas de Cine este vídeo, divertido y muy bien trabajado. Retrata con precisión los recursos típicos del cine de acción en el plano visual. No me parece que el tópico haya de ser, necesariamente, objeto de crítica, pero hay que conocer las herramientas de que se valen los contadores de historias: algunas de ellas, claro está, acaban convirtiéndose en verdaderos lugares comunes. Por cierto, que nadie se olvide de que la acción de una película también es labor del guionista: el papel no sólo contiene diálogos…

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Empezar por el final…

6 junio, 2010

posted by: pcastrillo

L.A. Confidential podría encasillarse, si esto fuera del todo posible, entre el whodunit y el relato clásico de intriga en el que “el asesino es el mayordomo”, con un toque de film noir (que en algún momento abunda excesivamente, en mi opinión, en lo sórdido y escabroso). Pero, en conjunto, es de lo más parecido que he visto a una película perfecta. No es revolucionaria ni demasiado novedosa, pero sí paradigmática dentro de su género.

La historia está armada de principio a fin sin fisuras: todo lo que se abre se cierra, todo lo que sube baja. No sobra ni un sólo fotograma, ni tampoco falta ninguno. Y es bien sabido lo difícil que resulta narrar -con la adecuada dosificación de suspense e interés- este tipo de argumentos retorcidos y engañosos. Es el arte de escribir desde el final: el guionista diseña una trama empezando por su resolución. Después, la conspiración con todas sus facetas y ramificaciones. Y entonces va fabricando pequeñas “píldoras informativas” que van dejando como un reguero de pistas para el espectador, desde el “the end” hasta el “20th Century Fox”. Esas “píldoras”, además, deben ir dotadas de un volumen, de matices, con datos relativos a los personajes, el contexto, etc. Y visto de esta manera, es como uno se da cuenta de lo peliagudo que resulta escribir semejante guión.

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He ahí un guión [IV]

26 mayo, 2010

posted by: gcallejo


12 hombres sin piedad, Sidney Lumet (1957)

Vayamos a otro clásico irrefutable, a un nuevo paradigma de buen cine y mejor guión: una de las más brillantes obras de Sidney Lumet, 12 angry men (1957).

Un cuarto. Doce hombres. Una hora y media. Su razón, su dialéctica y su ingenio. En eso se resumen los elementos que participan en la historia de la deliberación final de un jurado popular ante el caso de un asesinato.

No conozco ni una sola persona que se haya sentido decepcionada con esta película. Es cierto que se perciben aires teatrales en el relato, y que la forma de contárnoslo podría resultar un tanto estática, pero a la postre los estupendos protagonistas resuelven el lúcido guión -inolvidable “duda razonable”- con pavorosa eficacia. Henry Fonda, por supuesto, se lleva la palma. Y la fotografía del antológico Boris Kaufman logra generar esa atmósfera absorbente y llena de intensidad que, sirviéndose de los peculiares ángulos de Lumet, termina provocándonos sensaciones algo claustrofóbicas.


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He ahí un guión [III]

10 mayo, 2010

posted by: gcallejo

Atrapa a un ladrón, Alfred Hitchcock (1955)

Así de maravilloso es el cine. Porque tan fácil y gratificante es referirse a una perla cinematográfica llamada Mystic River como hablar sobre otro diamante en bruto, elegante y único: el Atrapa a un ladrón del insuperable Alfred Hitchcock.

Filmaffinity anota una acertada sinopsis: “Cary Grant interpreta a John Robie, un ladrón de joyas reformado una vez conocido como «El Gato». Robie es el principal sospechoso de una nueva serie de robos de piedras preciosas en los más lujosos hoteles de la Riviera francesa, por lo que ha de limpiar su nombre. Cuando conoce a la caprichosa heredera Frances (Grace Kelly), ve la oportunidad de desenmascarar al misterioso ladrón utilizando las fabulosas joyas de su madre.

“Eran otros tiempos”, dirán algunos. “La acción no cobraba tanto protagonismo como ahora”, objetarán otros. Y qué. No importa las excusas que se arguyan para explicar por qué hoy escasean obras de este calibre. Quizá la única verdaderamente valiosa o digna de mención sea la que afirma que hoy en día no se reúnen así como así tres portentos del cine como Hitchcock, Grant y Kelly. Quizá. Aunque cada generación tiene sus genios, en mi opinión.

En cualquier caso, aquí va un excelente documento: el espléndido guión de J. M. Hayes, adaptación de la novela de David Dodge. Y, de paso, una sabrosa secuencia:

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He ahí un guión [II]

29 abril, 2010

posted by: gcallejo


Mystic River, Clint Eastwood (2003)

Hoy toca hablar de otra joya: Mystic River, la película que, a mi entender, rescató en su momento a Clint Eastwood del olvido. Y digo “en su momento” porque a partir de entonces su carrera como director no ha sufrido el más mínimo retroceso.

Jimmy, Sean y Dave son tres niños traviesos e inocentes como tantos otros. La película abre su telón el día en que un hombre que se hace pasar por policía se lleva a Dave. A partir de aquel día todo cambiaría para el muchacho. Y los sucesos se precipitan veinticinco años después, cuando un crimen vuelva a acercar a los antiguos compañeros.

Creo que la palabra “intenso” se ajusta con tino a la hora de calificar el guión de esta producción emblemática e inolvidable. En esta película se dibujan retratos varios de la condición humana que, sencillamente, no tienen parangón. Más allá del sereno ritmo que acompaña a la narración, más allá de la intriga acuciante que destila el nudo de la historia, más allá de unas interpretaciones excepcionales (¡todos!: Sean Penn, Tim Robbins, Kevin Bacon, Laurence Fishburne, Marcia Gay Harden…) , más allá de una composición técnica ejemplar… Lo que aquí atrapa al espectador es la pasión escondida y auténtica que hay en cada uno de los personajes. Cuestiones en apariencia abstractas y lejanas como el dolor, la culpa, la amistad o la esperanza cobran aquí una expresividad que asusta.

El drama, desde luego, está servido. Aquí va un fragmento estremecedor.

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Eva, siempre Eva…

26 abril, 2010

posted by: pcastrillo

Así son las buenas películas: lecciones. Lección de dramatismo, lección de técnica cinematográfica, y -aunque detesto la expresión- lección de vida. Así es “All about Eve“, maravilloso drama de ámbito teatral de JL Mankiewicz. Por muchos recordada gracias a la legendaria frase de la actriz Margo Channing (Bette Davis):

Aunque no pasa de ser un detalle más dentro de un gran conjunto, las actrices son soberbias. Y resulta especialmente gracioso ver a una jovencísima Marylin Monroe como “vulgar secundario”, eclipsada por las espectaculares interpretaciones de Bette Davis y Anne Baxter.

La historia narra los tópicos de las grandes estrellas del teatro: el implacable paso del tiempo y la pérdida de la juventud, la adulación, la invasión de los nuevos talentos, la lucha por un papel, el precio de la fama y el éxito… Sobre este punto, por cierto, hay que recordar esa grandiosa frase, también en boca del personaje de Margo:

“The things you drop on your way up the ladder, so you can move faster. You forget you’ll need them again when you go back to being a woman”.

El guión está escrito de forma verdaderamente excepcional, con un enrevesado ejercicio de focalización a través de los personajes secundarios (ellos son lo que nos cuentan todo sobre Eve). La clave dramática de la película recae en la anagnórisis (descubrimiento, revelación): cuando el espectador cae en la cuenta de quién es quién y cómo es quién en la película. Y el círculo se cierra -con perfecta redondez- en un final que no es sino otro principio de un ciclo idéntico al que se nos acaba de narrar.

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He ahí un guión [I]

19 abril, 2010

posted by: gcallejo

Frenético, Roman Polanski (1988)

De vez en cuando hay que rescatar pequeñas viejas glorias del cine. Lo cual no significa remontarse hasta los hermanos Lumière. Basta con retrotraerse a algunos buenos productos de los años 80 para recapacitar sobre la necesidad y el valor de un guión sólido. Hoy mencionaré un primer ejemplo: el de Frenético (Frentic), dirigida por el Roman Polanski -y, de paso, junto con el difunto Gérard Brarch, escrita-.

Menudo guión se marcan estos dos franceses. Es de esos que no compensa sintetizar o resumir antes de ver la película. Y no sólo por el riesgo de destripar el final, sino por el peligro de desvirtuar su esencia eminentemente dramática. La interpretación de Harrison Ford resulta muy, muy certera, y se acopla a la perfección al ritmo narrativo. Él solito carga con el peso de la historia y nos conduce con gran arte, pasito a pasito, hasta el anhelado desenlace. Detrás de las peripecias de Ford y su acompañante, incluso, se adivina una rotunda crítica a las burocracias contemporáneas.

Por favor, véanla, tanto si lo han hecho como si no. Ah, música de Ennio Morricone.

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