Posts etiquetados ‘heroes’

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“John Coffey, como el café…

13 septiembre, 2010

posted by: gcallejo

The green mile, Frank Darabont (1999)

… pero se escribe diferente”. ¿Quién no recuerda esa simple frase en boca del grandullón Michael Clarke Duncan? La milla verde (Frank Darabont, 1999) es de esas extrañas producciones ante las que uno se emociona mucho, pero en cuanto pasan los días la distancia juega una mala pasada y tendemos a olvidarla. Aunque basta volver sobre unos pocos fotogramas para repetir esa vivencia de espectáculo cinematográfico auténtico.

La historia, aparentemente pausada, larga y ordenada, está llena de una enorme fuerza visual. A mí, al menos, me sobrecogen las interpretaciones de Hanks, Morse y el grandullón Duncan. Bueno, y las del insoportable Percy y el arrepentido Delacroix -con su memorable ratita-.

A partir de un momento fácilmente identificable en el guión, surge la magia. No olvidemos que detrás está la firma de Stephen King. Pero, como dijeron en su día en la revista Rolling Stones, aquí incluso lo disparatado se convierte en algo dulcemente lógico. Por otro lado, la crítica a la pena de muerte, y a la silla eléctrica en particular, resulta demoledora.

Película para momentos de paz, para saborear y conmoverse, para recordar la dimensión espiritual del ser humano.

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Volvamos al western…

3 agosto, 2010

posted by: pcastrillo

Qué difícil es entender a Kevin Costner, el hombre capaz de lo mejor (Los Intocables) y de lo peor (¿pongo ejemplos?) Y qué difícil es entender al público, porque había escuchado toda clase de críticas deshinibidas contra Open Range. Prácticamente, insultos: aburrida, soporífera, sin sentido, decían. Claro, cuando la vi me indigné. ¡Esa película no se puede hacer mejor! Es una constante lección de dominio del lenguaje cinematográfico, de sentido estético y, al final -que es lo importante- de arte dramático. No cabe duda de que se trata de un guión sencillo (que no es lo mismo que plano) pero, ¡qué interpretaciones -Costner, Duvall, Benning-, qué cariño en cada secuencia, en cada plano, qué arte en la luz, qué música! No se la pierdan, por favor, cierren los ojos y escuchen:

No sé, a veces pienso que soy un inútil para la crítica cinematográfica, pero me parece que Open Range es de lo mejor que he visto en los últimos años, al igual que me pasa con otros ejemplos de retorno al género clásico, como fue la maravillosa Master & Commander, o tantas otras. Si se fían de mí, vean Open Range.

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Más de Bigelow y Cameron…

28 julio, 2010

posted by: pcastrillo

Ya hemos hablado mucho de esta pareja, que no en vano ha sido protagonista del cine mainstream en 2010 (admemás de haber sido marido y mujer; y haber trabajado juntos en varias ocasiones…) Y aún hemos hablado más, y más aún… y todavía más. Pero quien levanta expectativas, debe pagar un precio: el juicio de los resultados. Y ahora -por una de esas casualidades de la vida- he tenido la oportunidad de ver dos películas que arrojan conclusiones interesantes sobre Cameron y Bigelow: la primera es de él, True Lies (Mentiras Arriesgadas, 1994); y la segunda, de ella: Point Break (Le llaman Bodhi, 1991).

Le llaman Bodhi no deja de ser un título bastante convencional, de acción, con actores y actrices guapos y guapas y escenas bien trabajadas… No está mal, pero no es ninguna joya. A pesar de eso, se la recordará por uno de los primeros usos realmente atrevidos de la steadicam y por los famosos atracadores conocidos como “Los Ex-Presidentes”. Pero la historia es débil, busca su raíz en las extrañas divagaciones pseudomísticas del antagonista y fracasa en el intento. Después de llegar a esta conclusión he pensado que, en el año 2009, la misma directora estrenó The Hurt Locker. Y me parece una buena noticia.

Mentiras Arriesgadas, por su parte, también tiene algo de convencional. Pero le da esa “vuelta de tuerca” que siempre es tan de agradecer. Las escenas de acción se llevan al extremo de lo inverosímil deliberadamente y con acierto. (Esto me recuerda que la escena de Live Free or Die Hard en la que Bruce Willis pilota un avión de combate está clarísimamente tomada de la película de Cameron). El factor “vida privada” que introduce en la vida de un super-agente secreto distorsiona las tramas y las enriquece. Los diálogos son tronchantes durante 140 minutos, y no hay un sólo segundo de aburrimiento. Es, en el fondo, ese brillante ejercicio de tomar una historia conocida y buscarle las cosquillas para que sea nueva y la disfrute el público… Y, una vez más, después de llegar a esta conclusión he pensado que, en el año 2009, el mismo director estrenó Avatar. Y, lo siento mucho, pero me parece una mala noticia. Ustedes dirán.

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La Historia y la historia

9 junio, 2010

posted by: gcallejo

A veces la Historia, la verdadera Historia, aporta las mejores tramas y los gérmenes más eficaces para configurar un guión sólido y bien armado. Pienso en esto al enfrentarme a una laureada trilogía de películas, las de Sissi. que en los años cincuenta cosecharon un éxito notable.

En Sissi -al igual que en las otras dos partes, Sissi Emperatriz y El destino de Sissi- se aborda la vida de una figura única e incomparable: la de Isabel de Wittelsbach, quien más adelante, tras casarse a los 16 añós con el Emperador Francisco José, se convertiría en Emperatriz de Austria y, varios años después, en Reina Consorte de Hungría. Pero su biografía estuvo marcada por golpes dramáticos y, desde luego, por situaciones complicadas. Su matrimonio, lleno de ociosidad y formalismo, no sació su hambre de cultura; y su ego la llevó a sentarse frente al espejo horas y horas para velar por su cuerpo con exagerada dedicación. Una hija suya murió a los dos años por tifus, y otro hijo suyo falleció con 30 años por causas extrañas, que apuntaban a suicidio o asesinato.

Estas tres películas no reflejan todas las cuestiones históricas con el rigor que merecen, por mucho que a cambio el espectador pueda contemplar los diálogos sintiendo que asiste a un bonito relato visual plagado de amor. Los hechos son los hechos, y cuando se trata de alterarlos, conviene que conste… esté delante de nosostros la preciosa Romy Schneider o no.

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He ahí un guión [IV]

26 mayo, 2010

posted by: gcallejo


12 hombres sin piedad, Sidney Lumet (1957)

Vayamos a otro clásico irrefutable, a un nuevo paradigma de buen cine y mejor guión: una de las más brillantes obras de Sidney Lumet, 12 angry men (1957).

Un cuarto. Doce hombres. Una hora y media. Su razón, su dialéctica y su ingenio. En eso se resumen los elementos que participan en la historia de la deliberación final de un jurado popular ante el caso de un asesinato.

No conozco ni una sola persona que se haya sentido decepcionada con esta película. Es cierto que se perciben aires teatrales en el relato, y que la forma de contárnoslo podría resultar un tanto estática, pero a la postre los estupendos protagonistas resuelven el lúcido guión -inolvidable “duda razonable”- con pavorosa eficacia. Henry Fonda, por supuesto, se lleva la palma. Y la fotografía del antológico Boris Kaufman logra generar esa atmósfera absorbente y llena de intensidad que, sirviéndose de los peculiares ángulos de Lumet, termina provocándonos sensaciones algo claustrofóbicas.


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He ahí un guión [III]

10 mayo, 2010

posted by: gcallejo

Atrapa a un ladrón, Alfred Hitchcock (1955)

Así de maravilloso es el cine. Porque tan fácil y gratificante es referirse a una perla cinematográfica llamada Mystic River como hablar sobre otro diamante en bruto, elegante y único: el Atrapa a un ladrón del insuperable Alfred Hitchcock.

Filmaffinity anota una acertada sinopsis: “Cary Grant interpreta a John Robie, un ladrón de joyas reformado una vez conocido como «El Gato». Robie es el principal sospechoso de una nueva serie de robos de piedras preciosas en los más lujosos hoteles de la Riviera francesa, por lo que ha de limpiar su nombre. Cuando conoce a la caprichosa heredera Frances (Grace Kelly), ve la oportunidad de desenmascarar al misterioso ladrón utilizando las fabulosas joyas de su madre.

“Eran otros tiempos”, dirán algunos. “La acción no cobraba tanto protagonismo como ahora”, objetarán otros. Y qué. No importa las excusas que se arguyan para explicar por qué hoy escasean obras de este calibre. Quizá la única verdaderamente valiosa o digna de mención sea la que afirma que hoy en día no se reúnen así como así tres portentos del cine como Hitchcock, Grant y Kelly. Quizá. Aunque cada generación tiene sus genios, en mi opinión.

En cualquier caso, aquí va un excelente documento: el espléndido guión de J. M. Hayes, adaptación de la novela de David Dodge. Y, de paso, una sabrosa secuencia:

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Un tal Jack Bauer

21 marzo, 2010

posted by: gcallejo

Para muchos es el nuevo Chuck Norris. O incluso mejor, porque resulta más expresivo… Jack Bauer (Kiefer Sutherland) es, dicen, más veraz y tangible. Más humano.

La serie 24 es uno de esos productos norteamericanos que ha revolucionado en los últimos años las parrillas televisivas del mundo entero. Empezó en 2001, y hace pocas semanas se inició en EEUU la emisión de su octava temporada. Allí ha cosechado un gran éxito. Siempre es el mismo formato: la acción transcurre -supuestamente- en tiempo real, de tal forma que cada episodio dura una hora -en realidad 42 minutos- y cada temporada 24 horas.

Por supuesto, la serie cometió hace mucho tiempo el error que viene siendo costumbre en las producciones de este tipo: se explotan sus puntos geniales, e incluso característicos, hasta la saciedad. Si la trama inicial se centraba en una amenaza de atentado contra el presidente de EEUU, en las sucesivas historias todo se irá complicando en exceso. Se sucederán de modo imparable nuevos presidentes, conspiraciones y toda clase de traiciones.

Pero el resultado final es bueno, muy bueno. Hay acción, bien dosificada y expuesta; hay decisiones morales que invitan a la reflexión; hay personajes sólidos y aleccionadores; hay un guión sesudo y fabulosamente urdido -aunque a ratos demasiado enrevesado, de acuerdo-; hay un montaje magistral… ¿Qué más se puede pedir?

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Misfits y superhéroes [II]

19 febrero, 2010

posted by: José Manuel López

En busca y captura de ideas para una serie naufrago en preguntas tales como: ¿Qué nos gustaría ver en televisión? ¿Qué es original? ¿Iconos de la sociedad de hoy? ¿Qué pide el público joven? ¿Tema? Al dar con el capítulo piloto de Misfits - el cual confesé me había enganchado – mencioné la cuestión del antihéroe moderno versus el superhéroe clásico, tema sobre el que espero profundizar; aunque, hoy hablaré de otras cuestiones.

Su creador es Howard Overman.  Y el punto de partida es el siguiente. Cinco jóvenes problemáticos -jugosas posibilidades en cuanto a tramas- que se conocen debido a sus condenas para trabajos sociales -los personajes se interrelacionan y son presentados al público rápidamente- son sorprendidos por una extraña tormenta (ya afianzaremos la excusa si pasamos del piloto) y ¡PUM!: tenemos una ciudad repleta de paisanos con los más extraños poderes y donde todo es posible. Con algo de presupuesto: el cielo del guionista. Sin embargo, tras ver los seis siguientes capítulos, me ha defraudado en ciertos aspectos.

La condición del grupo de jóvenes desarraigados (familias rotas) como antihéroes proviene tan solo de su status social y no tanto de su carácter o personalidad como en Dexter. Son buenos-malotes. Por ejemplo, se desaprovecha por completo el sentimiento de culpa, jugoso instrumento para cualquier escritor y el término “gamberra“, que utilizé para definir la serie, queda simplificado a la exacerbación hormonal. En pro de afianzar el targer juvenil-adolescente, suple las posiblidades narrativas profundas a base de tramas excéntricas, críticas infantiles, imágenes explícitas y una ironía llevada a la pantalla con mayor acierto en otras ficciones audiovisuales. Si quieres darle la vuelta a la tortilla necesitas algo más que un personaje brillante (el mejor y más explotado es el interpretado por Robert Sheehan). Necesitas ideas: qué vas a decir de forma indirecta a través de tu historia. Porque claro, un servidor creyó ver en esta serie un algo más que meramente comercial.

Eso sí, en momentos divertida y sorprendente; de una factura técnica irreprochable; bien seleccionados algunos aspectos de los caracteres y sobre todo un ritmo muy conseguido. Misfits es una mezcla entre un borrador incompleto de Trainspotting, Skins -jóvenes y su mirada al mundo- y algún breve reflejo de Heroes.

Debajo, la canción de los créditos y BSo. De lo mejorcito.

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Misfits y superhéroes [I]

11 febrero, 2010

posted by: José Manuel López

Admito que el capítulo piloto de Misfits me ha enganchado. Quizá empatice con el arquetipo de antihéroe; o puede que las series basadas en asuntos paranormales-superpoderes, diálogos callejeros y acción indiscriminada nublen mi juicio crítico. Porque así es como se presenta la nueva serie británica: gamberra. Aquí, no existe la capa romanticista de Heroes sobre la clásica lucha entre el bien y el mal. En Misfits los protagonistas son personajes marginados, adolescentes cubiertos de hormonas, perdedores de clase social baja que comienzan su andadura con un sonoro tropezón, más que con un paso firme. ¿Representación de los jóvenes de hoy día? Que nadie se escandalice de tal opinión, viendo algunos programas de la parrilla y series made in spain. Yo me divierto, aunque no dejo de asombrarme.

La evolución tradicional del anónimo hacia la máscara salvadora [anonimato - suceso trágico - anonimato heroico] está cambiando conforme a los tiempos. ¿Tienen cabida en nuestra ficticia (de ficción) sociedad actual viejas glorias como Superman? ¿Es posible su cohexistencia con el reparto de Kick Ass, los violentos justicieros de Sin City o los supervivientes de Zombieland? El drama, las historias y quienes las llevan a cabo para salvar el mundo evolucionan. Los poderes que les hacen especiales no son ya adjudicados sin posibilidad de elección (la pildorita de Matrix), sino que incluso se conciben como un castigo quasi moral, irónico. Vean si no el “don” que concedido a una de las protagonistas de esta serie grupal. Voy a tragarme el resto de capítulos y sigo, que aún queda por exprimir mucho jugo.

pd. Para los adictos a esa web tan “sobrevalorada”: Filmaffinity la cataloga con un 7,9.

 

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Los trucos de Stargate Studios

26 enero, 2010

posted by: José Manuel López

Los devoradores de series quieren más, los especialistas suben el listón y los críticos afilan sus lapiceros. Las televisiones se alían para acaparar lo mejores contenidos, las productoras reclutan genios creativos de la escritura y el diseño gráfico. El qué y el cómo se necesitan. Guionistas e ingenieros trabajan codo con codo. La audiencia premia al producto que cuente algo lo suficientemente interesante como para mantener nuestra atención en la pantalla con la frecuencia marcada por la publicidad. Queremos sorpresa, misterio, tensión y nos ofrecen personajes a los que sentimos como propios, a los que odiamos o amamos a partes iguales. En cualquier cafetería de una ciudad española, puede hablarse más de ficción que de realidad. En un par de meses, podemos encontrarnos en la sobremesa con una TV movie sobre la catástrofe en Haiti. Nos han enganchado, y no están dispuestos a dejarnos escapar con facilidad. Dependencia.

La industria audiovisual española crece y tras los primeros pasos indecisos y ciertos tropezones, lucha por el reconocimiento. Ya ha dado su primer bostezo en la época de la espectacularidad y el cómo va en camino (Los protegidos), pero la maquinaria norteamericana siempre avanza un paso por delante: disponen de más dinero y un mercado más amplio. Además, aquí el resultado se mide por sharetanto por ciento de personas que ven tu programa respecto al total de personas que están viendo la televisión en ese momento -, no por rating. Porque ideas hay en todos lados, y la creatividad se fomenta siempre y cuando el panorama sea mínimamente alentador. Sino, el borreguismo y el espíritu de funcionariado nos aprisiona. Esperanza. La pescadilla que se muerde la cola:

Audiencia- Anunciante - Televisión - Producto televisivo - Audiencia

El dinero no da la felicidad, pero ayuda tanto en la vida real como en la ficción. Y en todo esto, tiene mucho que decir Stargate Studios, una compañía fundada en 1989 por Sam Nicholson – supervisor y productor de efectos especiales - para proporcionar una solución para efectos visuales de alta tecnología a todas aquellas películas o series de televisión que requieren de sus servicios.  Ahora, muestran en su web cómo se hacen técnicamente algunos efectos especiales en varias series. Sigan el enlace porque resulta impresionante.

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Cine de acción: cómo generar tensión [I]

31 diciembre, 2009

posted by: gcallejo

Unforgiven (1992)

El cine de acción es muy parecido y a la vez muy distinto. Similar porque a fin de cuentas busca entretener a base de escenas violentas o llenas de fuerza visual. Y diverso porque las formas en que se propone alcanzar tal entretenimiento son sumamente heterogéneas.

Comenzaré la enumeración atendiendo a un caso inconfundible y, en mi opinión, brillante. En Sin perdón (Unforgiven, 1992), el brutal desenlace -casi la secuencia final- despierta en el espectador un cúmulo de emociones difícil de describir. Poco antes de que empiece el duelo, sabemos que se acerca la última palabra de Bill Munny (apoteósico y sensacional Clint Eastwood), comprendemos su afán de venganza y conocemos la aclamada y temida fama de pistolero que le precede. Pero también tenemos antecedentes de su principal rival, el honesto sheriff Dagget (impresionante Gene Hackman, por algo se llevó el Oscar), a quien además acompañan unos cuantos secuaces.

Apenas treinta segundos: eso dura el tensísimo y antológico combate. Y es que, junto a un montaje perfecto y unas interpretaciones sublimes, Eastwood prepara al público muy poquito a poco, con insinuaciones y diálogos llenos de igual o mayor intensidad a la que habrá en los siguientes fotogramas.

Ah, guión de David Webb, que también urdió el de Blade Runner (1982).

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La evolución del protagonista [IV]

27 diciembre, 2009

posted by: gcallejo

Ben-Hur (1959)

Son tiempos navideños, y no se me ocurre otro momento mejor para rescatar un filme antológico donde los haya: Ben-Hur. Nótese que es otra película aparentemente histórica, acerca del imperio romano, y centrada en un protagonista que termina convirtiéndose en nuestro héroe… patrones que, en primera instancia, comparte con Gladiator. Incluso hay luchadores y cuádrigas.

Y, no obstante, la obra de Wyler presenta una ostensible y determinante diferencia respecto de la película de Ridley Scott: el personaje principal, Judah Ben-Hur, sufre una transformación esencial, básica, reconocible y que el espectador no puede evitar admirar. Charlton Heston encarna al héroe vengativo que acaba perdonando a su enemigo: alguien cuya transformación resalta por su sencillez, autenticidad y genialidad. Subyace ahí un guión ponderado y ejemplar, que combina géneros sin parar: drama, cine bélico, suspense.

En Navidad hay tiempo para lo que queramos. Pues bien, saquemos Ben-Hur de donde quiera que esté, introduzcámosla en el reproductor de VHS o DVD y disfrutemos -durante más de doscientos minutos- de buen cine. De insuperable cine.

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