posted by: José Manuel López

Recopilando algunas de las ideas vistas hasta ahora en este atrevido análisis-homenaje al cine de Hitchcock, hemos destacado el uso del humor como potenciación del suspense, a través de matizar rasgos de carácter trivial; el desarrollo de situaciones irónicas; la introducción del ambiente agradable donde cabe un dramatismo más rotundo; y la inclusión de algún personaje de carácter burlesco, que incluso no llega a considerar del todo la gravedad del asesinato. Ahora, ¿cómo debemos hacer hablar a nuestros personajes?
Los diálogos no dialogan
Una conversación puede llegar a ser bastante trivial, pero a menudo los ojos ponen de manifiesto lo que una persona piensa o sus necesidades.
Alfred Hitchcock
El director de Encadenados (Notorious, 1946) y Los pájaros (The birds, 1963) hace uso frecuente de los diálogos que no dialogan, esto es, conversaciones que dejan entrever en alguno de nuestros personajes algo que no expresa y – hemos de aprovechar esta oportunidad narrativa – encuentra su razón en el desarrollo de la historia. Por ejemplo, si uno de tus personajes está preocupado por algo durante la escena del diálogo, puede distraerse con los ojos. De esta forma, Hitchcock conseguía unir a los espectadores en torno a un personaje de secretos, que enriquecía la historia, y más aún, la volvía misteriosa o la tensaba, en el caso de hacer saber a esos mismos espectadores algo que el protagonista no sabía.
Además de la mirada, la gestualidad y el uso de la cámara – en La Soga (The Rope, 1948) la conversación entre Steward y el resto de invitados puede ser más o menos trivial, pero el arcón sigue estando ahí, y dentro, sigue estando el muerto – son elementos direccionales regidos por un inteligente trabajo sobre el guión.
Linda Seger, en referencia a la creación de personajes mediante la oposición (pensamiento Janusiano) habla del texto y el subtexto, entre lo que el personaje dice y lo que realmente quiere decir. Una característica indispensable en un buen guión cinematográfico, puesto que añade profundidad a la historia. El understatement, el desfase entre la superficie y el fondo de la acción.
En este punto recuerdo una idea que leí en algún blog sobre el cine de este genio y que añado ahora al nuestro, por ser una verdad casi palpable: Lo que en la mayor parte de los films es esencia – el drama construido en mayor o menor medida por los diálogos – en Hitchcock es apariencia.
Con todo, el cineasta británico hablaba – respecto a los diálogos en una película – de que es aconsejable hacer uso de los mismos cuando no quede otra opción, ya que tenemos una pantalla rectangular dentro de una sala de cine, y no llenar páginas y páginas en una máquina de escribir.



